El universo para Ulises

ImagenNos encontramos ante un libro amable que, en la línea de “El mundo de Sofía” de J. Gaarder, pretende introducirnos en el apasionante mundo de la ciencia. El título nos remite a otros textos atávicos en los que se buscaba presentar un tema de forma cercana articulando su contenido en dirección a un joven que empezaba a experimentar la admiración y el asombro por el conocimiento, como la Ética a Nicómaco de Aristóteles. Ello debe llevarnos a reflexionar sobre este tema tan propio del nacimiento de la cultura occidental allá por los lares de la Grecia antigua y que es el del asombro ante el orden de lo real. Decía Aristóteles al inicio de su Metafísica que todos los hombres desean conocer por naturaleza, lo que contrasta con el vana curiositas, turpis curiositas que durante tanto tiempo impidió el avance de la ciencia. Ulises podría ser además entendido de forma metafórica (kaváfica) en referencia al viaje, quizás inacabado por interminable, al que  nos lleva esta historia de la ciencia para jóvenes, historia que quizás nos parezca pobre y desvencijada, pero que nos muestra que lo principal es lo que aprenderemos durante el trayecto, como si fuera una Ítaca en el horizonte.

 

Del propio autor:

“Si mi libro pudiera servir para algo, me gustaría que fuera para que empezáramos a admirar a los científicos de otra manera. Es cierto que sentimos por ellos cierta admiración, pero se trata de una admiración fría, distante, como esa emoción mezclada con miedo que nos provocan los paisajes nocturnos de montañas con tormenta, muy distinta por tanto a la que sentimos por los artistas, mucho más caliente y cercana, como la de las postales de las playas. Os aseguro que los Bárcenas de todos los partidos políticos empezarán a temblar cuando todos sintamos por los científicos esa admiración caliente, cuando quedemos atrapados por la belleza del método científico, el mejor detector de embustes que ha generado la humanidad.”