Celebración día de la poesía

El próximo día 21 de marzo se celebra el día mundial de la poesía, (http://www.un.org/es/events/poetryday/) nosotros hemos decidido celebrarlo leyendo poemas; no hay mejor forma. El viernes 18 a 1ª hora en las aulas del instituto se estará recitando un poema que cada grupo habrá elegido previamente. Aquí tenéis los poemas elegidos por curso.

 

Himnos a la noche, NOVALIS (fragmento) (1_1)

Profunda tristeza

tiembla en las cuerdas del pecho.

Lejanías del recuerdo,

deseos de juventud,

sueños de la infancia.

cortas alegrías

de toda la larga vida

y vanas esperanzas

acuden con vestiduras grises,

como nieblas de la tarde

a la caída del sol.

Allá queda el mundo

con sus abigarrados goces.

En otros espacios

la luz alzó

sus aéreos pabellones.

¿Ya no volvería jamás

a sus fieles hijos,

a sus jardines,

a su casa familiar?

Pero, ¿qué es lo que mana

tan fresco y placentero,

tan lleno de presentimientos,

bajo el corazón

y disipa

la blanda brisa de la tristeza?

¿Tienes tú también

un corazón humano,

oscura noche?

¿Qué es lo que guardas

bajo tu manto

que, invisiblemente poderoso,

llega hasta mi alma?

Te muestras solo temible…

precioso bálsamo

gotea en tu mano,

haz de adormideras.

En dulce embriaguez

despliegas las pesadas alas del corazón.

Y nos regalas alegrías

oscuras e indecibles,

secretas, como tú misma eres;

alegrías que nos dejan

presentir un cielo.

¡Qué pobre y pueril

se me aparece la luz

con sus pintarrajeadas cosas;

qué gozosa y bendita

la ausencia del día

 

EL DESAYUNO de Luis Alberto de Cuenca (3ºC)

Me gustas cuando dices tonterías,

cuando metes la pata, cuando mientes,

cuando te vas de compras con tu madre

y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños

y me cubres de besos y de tartas,

o cuando eres feliz y se te nota,

o cuando eres genial con una frase

que lo resume todo, o cuando ríes

(tu risa es una ducha en el infierno),

o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi

no puedo resistir lo que me gustas,

cuando, llena de vida, te despiertas

y lo primero que haces es decirme:

«Tengo un hambre feroz esta mañana.

Voy a empezar contigo el desayuno».

 

Quisiera estar solo en el Sur. De Luis Cernuda. 3A

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur

de ligeros paisajes dormidos en el aire,

con cuerpos a la sombra de ramas como flores

o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,

y esa voz no se extingue como pájaro muerto;

hacia el mar encamina sus deseos amargos

abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.

La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;

su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.

Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

 

20 poemas de amor y una canción desesperada. Poema XX de Pablo Neruda (2ºA)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Canción Primaveral de Federico Garcia Lorca (2ºA)

I

Salen los niños alegres

De la escuela,

Poniendo en el aire tibio

Del abril, canciones tiernas.

¡Que alegría tiene el hondo

Silencio de la calleja!

Un silencio hecho pedazos

por risas de plata nueva.

II

Voy camino de la tarde

Entre flores de la huerta,

Dejando sobre el camino

El agua de mi tristeza.

En el monte solitario

Un cementerio de aldea

Parece un campo sembrado

Con granos de calaveras.

Y han florecido cipreses

Como gigantes cabezas

Que con órbitas vacías

Y verdosas cabelleras

Pensativos y dolientes

El horizonte contemplan.

¡Abril divino, que vienes

Cargado de sol y esencias

Llena con nidos de oro

Las floridas calaveras!

 

Rima LVI, de G. A. Bécquer (2ºA)

Hoy como ayer, mañana como hoy,

¡y siempre igual!

Un cielo gris, un horizonte eterno

y andar… andar.

Moviéndose a compás, como una estúpida

máquina, el corazón.

La torpe inteligencia del cerebro,

dormida en un rincón.

El alma, que ambiciona un paraíso,

buscándole sin fe,

fatiga sin objeto, ola que rueda

ignorando por qué.

Voz que, incesante, con el mismo tono,

canta el mismo cantar,

gota de agua monótona que cae

y cae, sin cesar.

Así van deslizándose los días,

unos de otros en pos;

hoy lo mismo que ayer…; y todos ellos,

sin gozo ni dolor.

¡Ay, a veces me acuerdo suspirando

del antiguo sufrir!

Amargo es el dolor, ¡pero siquiera

padecer es vivir!

 

Derrochador de encanto, de W. Shakespeare (2ºA)

Derrochador de encanto, ¿por qué gastas

en ti mismo tu herencia de hermosura?

Naturaleza presta y no regala,

y, generosa, presta al generoso.

Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas

de lo que se te dio para que dieras?

Avaro sin provecho, ¿por qué empleas

suma tan grande, si vivir no logras?

Al comerciar así sólo contigo,

defraudas de ti mismo a lo más dulce.

Cuando te llamen a partir, ¿qué saldo

podrás dejar que sea tolerable?

Tu belleza sin uso irá a la tumba;

usada, hubiera sido tu albacea.

La calumnia, de Rubén Darío (2ºA)

Puede una gota de lodo

sobre un diamante caer;

puede también de este modo

su fulgor oscurecer;

pero aunque el diamante todo

se encuentre de fango lleno,

el valor que lo hace bueno

no perderá ni un instante,

y ha de ser siempre diamante

por más que lo manche el cieno.

 

Rima XXXVIII Los suspiros son aire… de Bécquer (2ºA)

Los suspiros son aire y van al aire.

Las lágrimas son agua y van al mar.

Dime, mujer, cuando el amor se olvida,

¿sabes tú adónde va?

 

La cogida y la muerte, de García Lorca (2ºA)

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana

a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida

a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte

a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones

a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel

a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo

a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada

a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones de bordón

a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo

a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio

a las cinco de la tarde.

¡Y el toro solo corazón arriba!

a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando

a las cinco de la tarde

cuando la plaza se cubrió de yodo

a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida

a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en Punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama

a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído

a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente

a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía

a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena

a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles

a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles

a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas

a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!

¡Eran las cinco en todos los relojes!

¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

 

RIMA LIII Volverán las oscuras golondrinas, de Bécquer. (2ºA)

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres…

¡esas… no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde aún más hermosas

sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día…

¡esas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido…; desengáñate,

¡así… no te querrán!

 

Sed de ti, de P. Neruda (2ºA)

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta su vida se alza.

Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas……

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

 

 

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