Vota por tu copocuento favorito en cada categoría

Aquí tiecopocuentos14-15nes todos los copocuentos que han sido seleccionados para participar en la V Edición de Copocuentos Navideños 2014. Puedes votar por uno de cada categoría pinchando en la encuesta correspondiente. También se puede votar por medio de una papeleta en la biblioteca. El plazo de votación se termina el viernes 19 a las 18:00 horas. Los resultados de la votación popular se darán a conocer en este blog al volver de vacaciones. ¡Suerte y gracias por participar!

CATEGORÍA A

Alumnos de 1º, 2º, 3º ESO y PCPIs

 A.1

COPOCUENTO

Era Navidad, aunque ese año para Sonia no fue tan feliz como otros. La dulce Navidad se convirtió en una mentira para ella. Fue tal el disgusto, que no quiso ni abrir los regalos. Triste, se fue a su cuarto decorado de Navidad, y se quedó esperando a su copocuento de todos los años. El copocuento es una hoja con un cuento de Navidad, diferente todos los años, y pegado cuidadosamente en la ventana, esperando a que ella lo leyera, pero este año fue diferente, no estaba allí. Ella disgustada dijo: “supongo que si desaparece la ilusión, se desvanecen los copocuentos”.

A.2

LA NOCHE DE REYES

La noche de Reyes me desperté intranquila. Había oído ruidos en el salón. Me levanté, me puse las zapatillas y me dirigí al salón a investigar, me escondí tras la puerta y cuando me asomé vi a los Reyes Magos con sus camellos en mitad de mi salón. Salí corriendo a avisar a mis padres, pero antes de que pudiera hacerlo, los Reyes Magos me descubrieron. Me llamaron por mi nombre y, al acercarme, Melchor abrió su mano y sopló unos polvos mágicos que tenía dentro de ella. Cuando me desperté ya no estaban ahí.

 A.3

LA NOCHE DE LOS RENOS

Era la noche de Navidad, estaba paseando con mi familia, viendo las luces y los árboles de Navidad ordenados por las calles, con bolitas y guirnaldas. Cuando estaba paseando, me detuve en un momento determinado, cuando vi una cosa muy extraña y me acerqué lo más posible para poder ver qué era… ¡los renos de Papá Nobel! Estaban allí todos y el que más me gustó fue uno muy distinguido. Había en él una cosa extraña. En la parte del morro tenía una nariz grande, una luz muy roja y resplandeciente. En el cuello tenía el nombre de Rodolfo y una postdata:

Para la niña más buena.

Con cariño, Papá Noel.

A.4

CUANDO DESCUBRÍ QUIÉNES ERAN LOS REYES MAGOS.

Una tarde a la hora de comer después de venir del colegio en Navidad, por curiosidad, me quedé con la duda de preguntar a mis padres si existían los Reyes Magos. Sin embargo decidí comentarlo, se empezaron a mirar entre ellos, mientras yo tenía la curiosidad de saberlo. Una vez que ellos hablaron me dijeron la verdad, que ellos eran los Reyes Magos. A continuación, lo primero que me dijeron fue que por lo menos a mí, no se me quite la ilusión de creer que los Reyes Magos son los padres. Desde entonces, no se me va a quitar la ilusión de saber quiénes y cómo son los Reyes Magos.

A.5

Estaba oscuro, no veía nada y estaba solo. Tenía una bola blanca en la cabeza, era de color rojo y tenía forma de cono. Cuando abrieron las puertas delante de mí había un hombre gordo con una gran barba blanca y vestido de rojo. Me puso en su cabeza, se metió en un trineo y empezó a volar. Entonces lo comprendí. ¡Era Navidad!

A.6

DESMONTANDO EL MITO DE PAPÁ NOEL

Papá Noel es un tipo que trabaja un día al año, con barbas blancas, vestido con chaqueta y pantalón rojo con remates blancos. Lleva un cinturón abrochado en el primer agujero por el barrigón que tiene, conjuntado con unas botas o así es como nos lo imaginamos todos porque nunca lo hemos visto. Dicen que va por todas las casas dejando regalos debajo de los árboles de Navidad entrando por la chimenea ¿Y si no la tienes? Se le deja una copita de licor con un dulce al lado, si se bebe la de todas las casas… ¿cómo es posible que no se emborrache? Y con tanto dulce… ¿no le da un empacho? Luego, encima, pides algo y no te lo trae. ¡Y los pobres renos solo comen paja barata!

A.7

Era un niño pequeño que no sabía quiénes eran los Reyes, hasta que un día vio a su padre colocando los regalos y sospechó algo. Al día siguiente fue a abrir sus regalos y en uno había una carta que ponía: “soy tu padre, quiero hablar contigo”. ¿Qué querrá?

A.8

Y allí estaba Papá Noel mirando el arma que le apuntaba hacia su cabeza. Una pequeña lágrima le caía por su rostro, pero él seguía negándose a darle al malvado Pat los regalos de Hansel y Gretel. En ese instante llegó su mejor reno y asustó al malvado y del susto se le cayó la pistola. Papá Noel cogió su saco de juguetes y se montó en su reno. Ahora cada 4 años el malvado Pat va en busca de Papá Noel.

A.9

Un día antes de que dieran las vacaciones en el colegio se pusieron a hablar de los Reyes Magos. Era una clase de 6º de Primaria, había una niña que estaba segurísima de que los Reyes Magos existían, pero todos los demás no lo creían, incluso un compañero decía que eran los padres y la cartera. La niña llegó a casa y le preguntó a su madre: “¿Mamá, los Reyes Magos existen?” Su madre le aseguraba que sí y su hermano que decía que no y que era él el que se comía las galletas y lo demás lo tiraba. La niña ideó un plan para averiguarlo y se hizo la dormida toda la noche. De repente escuchó un ruido y… ¡Era su mamá la que ponía los regalos! Al día siguiente habló con su madre y esta le contó todo. Aun así, la niña estaba contenta. ¡Qué más da que fuera mamá!

A.10

AMANECER MÁGICO

Hoy me despierto por primera vez. Tengo a mi lado a dos animales muy raros, estoy sobre sábanas de paja. Desde lejos puedo observar que vienen tres personas cabalgando encima de unos burritos que tienen mucha joroba. Cada vez se acercan más y más. Al verlos de cerca… ¡El primero tenía la cara manchada de chocolate, el segundo parecía ricitos de oro y el tercero tenía el pelo cubierto de mucha nieve!

A.11

Me levanté la noche de Reyes para ir al baño, escuché pisadas, fui a ver quién era y eran mis padres colocando los regalos. Me llevé una desilusión enorme. Yo creía que iba a ver a los Reyes y eran mis padres. Me intentaron convencer de que era porque no podían pasar por ahí, pero yo estaba en estado de shock y me volví a la cama desilusionado.

A.12

Una niña llamada Luna tenía que decorar su enorme casa con la ama de llaves todas las Navidades porque sus padres trabajaban y no podían pasar mucho tiempo con ella. Luna se ponía muy triste cuando llegaban esas fechas, pero eso no le quitaba la ilusión, porque era una chica fuerte. Este año hasta le pidió a Papá Noel que, por favor, estuvieran sus padres con ella en Navidades.

Cuando llegó el día 25 de diciembre vio todos los regalos que ella había pedido, pero lo que no esperaba es que la estuvieran esperando dos personitas muy importantes. ¡Justo detrás de aquella montaña de regalos estaban ellos! y esas Navidades fueron especiales e inolvidables para aquella niña tan hermosa.

A.13

LA NOCHE MÁGICA

La noche de Reyes me desperté intranquila, había oído un ruido en la cocina. Me extrañé, me levanté de la cama y fui corriendo a ver qué pasaba. Cuando llegué allí no había nadie, tenía miedo de que apareciese alguien. En ese instante volví a la cama a ver si conseguía dormir, pero volvió a sonar ese ruido. Me volví a levantar y vi una sombra por el pasillo. No sabía qué hacer, me daba miedo. Sin embargo fui valiente y tiré directa al salón. Allí vi que se habían comido la leche y las galletas. Estuve esperando a ver si escuchaba algo y no había nada, así que me fui a la cama.

A.14

Papá Noel no podía apartar los ojos del arma que lo apuntaba. Pero en ese momento entraron los renos y lo salvaron, así que pudo repartir los regalos a los niños. Uno de los renos se rompió la pata, pero menos mal que pudo repartir los regalos porque vinieron a por él y lo operaron. Al final salió todo bien.

A.15

Era una madrugada antes de Reyes cuando les puse la comida a los Magos. Coloqué un tetrabrick de leche con una “x” para ver si era verdad que existían y al día siguiente cuando me levanté vi que el teatrabrick de la “x” estaba en la nevera. Me sentía confusa pero reaccioné y pensé que los Reyes eran los padres. ¡No me lo podía creer!, me sentía como si hubiera hecho el tonto al creer en ellos. Abro el ordenador y aparecen tres hombres y me dicen que este año no podían venir a mi casa y que les habían dado la lista a mis padres. Ahí comprobé que los Reyes existían.

¡El espíritu navideño existe!

A.16

EL INVIERNO DE 1884

En el invierno de 1894 ocurrió una cosa que nos cambió a todos. El día de Navidad una niña pasó la tarde pensando en los regalos que quería. Cuando se durmió escuchó un ruido. Salió a la puerta de su casa, vio un tren y lo último que recuerda es que tenía los regalos en su cama. Ahora cuenta la leyenda que cada Navidad pasa un tren para llevarlos a donde vive Santa Claus.

A.17

Como cada 5 de enero Pablo puso sus zapatos debajo del árbol, junto con las galletas y la leche para los Reyes Magos. Pero ese año puso un pequeño regalo. Su padre lo miró muy extrañado: “Los regalos los traen los Reyes Magos, ¿qué es ese regalo?” Pablo respondió: “Es tu GPS que se lo voy a regalar a los Reyes para que no me vuelvas a decir que en el viaje los Reyes se han perdido con mis regalos”.

A.18

Odiaba la Navidad a muerte, pero le gustaba porque le daba pasta; le había tocado el gordo. Cuando fue al banco para cobrar el dinero, no se lo dieron porque todas las oficinas estaban desbordadas. Estuvo de juzgado en juzgado durante dos años para reclamar su dinero. Al final el banco se lo dio y se lo gastó en regalos para sus hijos y en comprar un equipo de fútbol. El equipo ganó la Champions y con eso también ganó mucho dinero, así que decidió hacer una casa grande para los pobres y huérfanos.

A.19

Llegada la Navidad, los habitantes de Piornal colgaban cada uno sus calcetines navideños vacíos delante de las chimeneas, a la espera de Papá Noel. Los niños dormían acurrucaditos y abrigados en sus camas. De repente, se escuchó un gran alboroto en el pueblo. Todos se asomaron a sus ventanas y se sorprendieron al ver pasar por delante de la luna un pequeño trineo, tirado por siete renos y conducido por un viejecito con gorro y barba larga. Se posaron en uno de los tejados y el hombre se bajó llevan al hombro un saco. Entraba en las casas silenciosamente y dejaba todos sus regalos a los niños en los calcetines y en los árboles, pero antes se aseguraba de que estuvieran profundamente dormidos.

A.20

UNA NOCHE DE NAVIDAD

Era Navidad y dos niñas iban caminando hacia su casa. De repente empieza a nevar, una de las niñas miró hacia el cielo y vio a Papá Noel con el trineo. La otra niña también miró al cielo y las dos vieron una estrella fugaz y pidieron un deseo, pero se dieron cuenta de que era tarde y se fueron corriendo a casa. Al llegar a casa debajo del árbol de Navidad había cinco regalos súper grandes y uno de ellos se movía. Allí estaban los padres, los tíos y los abuelos y todos juntos abrían los regalos con las niñas. Resultó que uno de ellos era un perro blanco al que llamaron Nieve.

A.21

-Y otra vez se acerca la Navidad… Estoy harto de luces, de comidas copiosas, de lujo, de tiendas abarrotadas, y de regalos… siempre regalos, ¿para qué tantos regalos? Si al final, siempre acaban en el rincón más escondido de mi casa. Esta Navidad yo desearía que fuera diferente; que tuviera otro color; que sucediera algo maravilloso que casi nunca sucede en esta ciudad tan bella.- dijo Sergio, reflexionando en voz alta cuando su maestra le preguntó aquel día qué le gustaría que le regalasen en Navidad.

La mayoría de los niños y niñas deseaban tener muchos juguetes, cuantos más mejor, sin importarles si iban a jugar con ellos o no o si iban a darle alguna utilidad o compartirlos con los demás.

– Muy bien, Sergio, entonces… ¿qué es eso tan misterioso que te gustaría que ocurriera en Navidad?

– Ay Señor, yo no quiero juguetes. Quiero algo que podamos compartir todos los niños y niñas de Plasencia. ¡QUIERO QUE NIEVE! Que caigan copos y la ciudad se pinte de blanco. Ese el juguete que yo quiero y así podré compartir mi felicidad con todos los demás.

 A.22

La noche de Navidad, mientras todos los niños dormían, el pequeño Sergio no podía conciliar el sueño, estaba ansioso por la llegada de Papá Noel. Quería hacerle una pregunta de la que llevaba mucho tiempo esperando respuesta. Escuchó un ruido y se puso nervioso y al levantarse se tropezó. Llegó al comedor, vio algo rojo detrás del sofá, se acercó y allí estaba lo que esperaba.

-Papá Noel, quería preguntarle una cosa; ¿por qué su saco tiene suficientes juguetes para todos?

Él le contestó que su saco era mágico, pero no siempre deja juguetes, también comida para los que no tienen. Además le pidió que compartiera y ayudara a los demás, así su corazón también sería mágico.

A.23

EL RELOJ DE NAVIDAD

Érase una vez, en un pueblo campesino, la hija del señor feudal era la más bella del pueblo. Ella estaba enamorada del relojero del pueblo, con quien iba todas las noches cuando se escapaba del castillo. Pero había un problema; el padre de ella la prometió con otro hombre, más poderoso que el relojero. Como era diciembre el prometido la llevó a su castillo a que viera cómo nevaba. Ella se asomó al balcón a contemplar la nieve, cuando, de la nada, apareció un reloj hermoso y lo llevó consigo desde entonces. El 25 de diciembre fue la boda. La chica fue llorando al altar con el reloj en la mano, lamentándose de no volver a ver al relojero. Cuando, de repente, como por arte de magia, el tiempo se paró. Ella salió corriendo de la iglesia a buscar a su verdadero amor, el relojero, y juntos desaparecieron en la lenta nieve que caía.

CATEGORÍA B

Alumnos de 4º de ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos

 B.1

 Me levanté como cada amanecer a saludar al alba, ese día estaba helada. El rocío de las rosas como cristales hirió mis manos al intentar tocar una flor de mi ventana. Un copo de nieve invadió mi vista privándome del bonito decorado de la calle. Sabía que Helios tardaría en mostrarse como un alma tímida. Las mariposas primaverales no se observaban pero las sentía en mi interior como la tierra siente un pequeño terremoto. Era nostalgia, alegría… No lo sé. En estas fechas la emoción está a flor de piel. Amaba y repugnaba los recuerdos marcados por esta parte del año. Sonreí y le di la bienvenida a DICIEMBRE.

B.2

 LA OTRA CARA DE LA NAVIDAD

Desperté sobresaltado, ¿qué era ese bullicio? Ante mi desconcierto decidí levantarme, miré por la ventana y había una gran multitud de personas que parecían felices, ¿dónde irían?

Me puse uno de mis trajes de GUCCI, bajé al comedor y la asistenta me preparó el desayuno. Cuando terminé, cogí el abrigo y salí. Crucé los jardines de casa a toda prisa, esquivé al vigilante y salté la verja. Por fin estaba en la calle, pregunté qué sucedía a las primeras personas que vi, me felicitaron y siguieron su camino -no era mi cumpleaños-. Sumergido en un mar de dudas, regresé a casa. Al entrar noté algo diferente, había un abeto colorido y repleto de relucientes bolas, detrás de donde cada día dejan lo que me compran, en él ponía navidad, ¿qué significará “NAVIDAD”?

B.3

MI DESPEDIDA

No sé por qué estoy escribiendo esta carta, ni siquiera recuerdo si me acompañaste a la cena de Navidad. Ibas y venías cuando querías. Siempre fuiste una interesada. Mi familia no te aceptaba. Decían que no me convenías. Aun así, había algo en ti que siempre podía conmigo. Sería eso que me hacías sentir cuando te tenía entre mis manos o sería tu olor o quizás ese vestido blanco…

Tus ojos se clavaban tan dentro de mi alma hasta el punto en el que te convertías en el único motivo que hacía que me despertase de ese banco helado del parque de los enamorados. Ahora, que estoy lejos del mundo, puedo decir que por amar fui capaz de dar mi vida.

Te odio, Cocaína.

B.4

Eran las 23:58h del 31 de diciembre y “Campana sobre campana” sonaba a grito “pelao” en la casa de los García. Manolo, como cada año, agitaba entre sus manos la botella de champán al ritmo de la canción. Mientras, dentro de la botella…

– ¡¡¡Juana!!! Agárrate fuerte que ya vamos a salir!!!!

– ¡Qué “remeneo”, Pepa, por Dioooos!!! Este hombre nos va a marear!!!

Suena el reloj, la última uva, son las 00:00h… Allá vamooos, chicas!!! Burbujas arribaaaa!!! 1, 2, 3, Pum… ¡Ya es Navidad!

B.5

Hoy, el día que cae la primera nevada, sería feliz si solo pudiera llamarte, porque aunque ha pasado un año, aún no te he olvidado. Sigo mirando hacia atrás y me digo ¿qué hice? Si pudiera volver atrás… ¿Sería diferente ahora? Sí es absurdo, lo sé, pero me gustaría poder volver a escuchar de tus labios un “hola, Feliz Navidad”. Sé que no te traté bien. Ahora, después de haberte perdido, me he dado cuenta de ello. Y sabes que nunca he sido de ideas claras, pero esta Navidad bajo la primera nevada me dirijo a tu casa para ganarme tu perdón y volver a antaño, a esas Navidades donde éramos felices, ya que esta historia no puede acabar así.

B.6

– Mi amor, esta ha sido la mejor Nochebuena que se puede desear, tenía tantas ganas de hablar contigo, que se nos ha pasado la noche en un santiamén y ya va llegando el día. Te quiero tanto…

– Ssssssh… No hables tan alto, abuelita, que nos van a oír. Creo que ya vienen, te quiero muchísimo, haber estado contigo esta noche es el mejor regalo posible. Me despiertan, ¡cuídate!

– ¿Quién viene? ¿Qué pasa? Ana, cariño, ¿estás ahí? ¿Ana?…

– ¡Buenos días, hija, Feliz Navidad! Levántate, cariño, que abras tus regalos. Por cierto, tienes cara de haber dormido poco. ¿Te encuentras bien?

(Bostezo)- Genial, esta ha sido la mejor Nochebuena que he tenido nunca, mamá.

A mis abuelas, Margarita y Margarita

B.7

En un lugar lejano, concretamente el Polo Norte, vivía Papá Noel. Papá Noel era una persona muy despistada que muchas veces no se acordaba de lo que tenía entre manos, llegando hasta el punto de que las cartas enviadas por los niños buenos las mezclaba con las cartas de los niños malos, ya que las apilaba en montones. La mañana del 24 de diciembre Papá Noel se levantó feliz porque era el gran día de repartir los regalos. Sin embargo, como era tan despistado, se le olvidó meter los regalos de los niños buenos y metió solo los de los niños malos. A la hora de repartirlos se dio cuenta de la situación, pero pensó que al menos todo el mundo tendría regalos; “Mejor tener algo, que no tener nada”.

B.8

Despertar, ver nevar y encontrarte a tres hermanos que por no creer en la Navidad les tocaba, año tras año, solucionar los problemas de los niños en ciudades y pueblos. Como majestades van con cabellos y camellos y algún penitente más que les ayudan en la dificultad de la tarea. De los niños, a cambio, mazapanes y agua tendrán, que dejan si quieren que su regalo llegue un año más.

¡Feliz Navidad!

B.9

CRISIS NAVIDEÑA

Sin agua, sin galletas… y los nervios aumentando por segundos. El pequeño de la casa esperaba en su cama que las tres Majestades apareciesen y le dejaran entre alpargata y alpargata su ansioso regalo. Le dieron las siete, las ocho, las nueve… y su regalo no llegaba. En esto su padre apareció con los ojos empañados de lágrimas, las cuales describían lo que estaba sintiendo en ese momento por no haber podido regalar nada a su hijo, ya que su nivel económico no se lo permitía. Todo esto le obligó a decirle que aquellos Reyes Magos que tantos regalos le habían concedido años atrás, no iban a volver y, si volviesen, lo harían demasiado tarde.

B.10

EL MEJOR REGALO PARA NAVIDAD

Dice ser llamado Sasuke, un pequeño niño educado en el arte del ninjutsu, que vagabundeaba por las calles de la villa, con apenas cinco añitos. Fue abandonado por sus padres debido a que contenía en su interior una maldición y todo el que le rodeara sufriría desgracias constantemente. Llegó el 24 de diciembre. En la Villa de la Hoja ya todos estaban preparados para cenar, excepto él y otro pequeño ninja llamado Naruto, huérfano con cuatro años. Sasuke se compadeció de él y le invitó a que lo acompañara. Esa misma noche, mientras los dos caminaban en busca de algún sitio donde cobijarse, se encontraron con un honrado hombre que al verles solos les invitó a cenar y a pasar la noche en su casa y esto se alargó, días, meses e incluso años. Pasado ya un tiempo, estos tres ya formaban una familia. Además, Sasuke y Naruto consideraban a ese gran hombre como su maestro del arte del ninjutsu, en realidad lo consideraban su verdadero padre.

B.11

Desperté desorientado en la fría oscuridad. El sabor de la sangre me llenaba la boca, el aire estaba cargado de un intenso olor a humedad. ¿Dónde estoy?, pensé. No conseguía recordar cómo había llegado a ese lugar. La cabeza me daba vueltas y tenía la sensación de que no estaba solo, tenía que salir de allí. Comencé a moverme en la oscuridad hasta que llegué a una pared. A lo lejos se distinguía una pequeña luz, me dirigí hacia ella pensando que era la salida, pero al llegar descubrí que no era ninguna salida. La luz era un árbol de navidad con un cartel: “Nunca saldrás de aquí”.

B.12

 Había una vez un señor tocando la guitarra. Se llamaba Paco, y su guitarra Juanita. Tocaban villancicos. A Paco le salieron nuevos conciertos. Juanita enseguida se ilusionó, y ahí estaba para tocar los villancicos. Un grillo aterrizó en ella.

-¿Quién eres?- dijo Juanita.

– Soy un grillo, y soy cantante. ¿Me conoces?

Juanita le contestó:- “No, pero si cantas puedes ayudarme en Navidad. ¿Quieres?”. El grillo y la guitarra se hicieron amigos, les gustaban mucho sus villancicos. En la última fiesta, Paco no pudo actuar. Juanita y Grill se animaron a tocar villancicos.

Al terminar, los niños aplaudieron. Así es como se hicieron famosos por cantar y los niños aprendían sobre la Navidad.

B.13

 Ya llega el día esperado, ya llega el día feliz, ya llegan las emociones sin fin. Ese chico lo podrá celebrar, ese chico olvidará la soledad, con este hermoso día volverá a ver a toda su familia reunida por sexta vez. Hoy es el gran día- piensa él,- hoy los volverá a ver. Juntos comen, cantan y se divierten. Hoy es Navidad. Acuérdate de tu gente, acuérdate de los que te necesitan.

B.14

 Me desperté como cada mañana, enredada entre mis sábanas. Era 24 de diciembre y no tenía ni la menor idea de que aquella noche cambiaría mi vida para siempre. En esa Navidad llegó a mi vida alguien que haría que, a partir de ahora, todas las navidades fuesen mágicas e intocables. Ella es mi regalo de reyes cada año.

B.15

 Su tez era blanca, tan fría y blanca como la nieve que caía fuera. Sus ojos eran tan verdes y penetrantes que me hacían quedarme sin habla mientras mis dedos se enredaban en sus cobrizos rizos. Su piel se asemejaba a la seda, no podía dejar de acariciar su cuerpo. Me estaba volviendo loca, pero entonces me desperté.

Me asomé corriendo a la ventana para que me diera el aire frío del invierno. Afuera todo seguía igual, las luces de Navidad brillaban radiantes sobre las calles de la ciudad. Pero desde aquel sueño jamás volví a ser el mismo.

B.16

 UNA SOMBRA NAVIDEÑA

Una noche pacífica navideña, una sombra se internó en una casa, observó a su alrededor y comenzó a robar todo lo que podía: regalos, dinero, joyas e, incluso, la televisión, y todo lo metía en su “saco mágico”. Sin quererlo, pisó una agrupación de cables, donde había un interruptor, y las luces del árbol brillaron y la musiquita sonó. El niño de la casa apareció y cuando el extraño hubo apagado las luces, se acercó, lo miró y vio a un anciano de traje rojo, malhumorado, el cual elevó la mano y le asestó un golpe seco en la nuca. “Ho, ho, ho”- dijo la sombra, mientras huía con el botín.

B.17

Suena el rascar de la puerta.

-¿Pero qué hora es? ¡Yago!- miro el reloj de sobremesa y marca las 11:35.

-Brenda, ¡buenos días! Corre, hemos hecho cupcakes; quedan 3, aún puedes elegir.

Mastico un trozo y sabe… ¿a pienso de perro?, ¿será porque es Navidad? Mmmm… han usado levadura Royal Canin… ¡Ummm! Esto da una sed increíble, me acerco al bebedero y en el reflejo del agua veo una cara cubierta de pelo, color negro y fuego. ¡Es la cara de un pero! ¡No puede ser! ¡Soy un perro!

¡¡Ring!!

B.18

La familia odiaba las Navidades. Tanto la esposa como los hijos salieron la tarde de Nochebuena a comprar los últimos regalos que les quedaban. Se desnudó el árbol, pisoteándolo y arrancando todas las bolas y bombillas de colores. Tras regresar de comprar los últimos regalos, su familia lo descubrió en el pasillo de la casa; las bolas por el suelo, las bombillas de colores arrancadas y el árbol medio desnudo. El hijo menor se asomó por la ventana y veía cómo la nieve tapaba de blanco la calle y la acera. “¡Feliz Navidad!”, dijo.

B.19

Cuando caí en la cuenta de que nadie podía verme ni oírme. El corazón me dio un vuelco. De alguna forma intenté tocar a la gente que paseaba por la fría y nevada ciudad. Descubrí que atravesaba a las personas, los muros, todo. Aterrado, pensé que había muerto de un infarto repentino y que me había visto condenado a vagar por el mundo como un espectro errante. Pronto me di cuenta de que la historia era realmente mucho menos terrible. No era yo el muerto, sino todos vosotros, pobres fantasmas.

B.20

Cuando Quique abrió la ventana, vio el cielo lleno de estrellas. Todas las Navidades su madre hablaba de los barrios pobres de la ciudad. Mirando al cielo estrellado imaginó que la Navidad de esos niños sería mucho más triste que la suya. Se le ocurrió una idea. Cogió la funda de su edredón y fue cogiendo una a una las estrellas del cielo hasta que la llenó. Se metió en la cama y se durmió con su plan. Al día siguiente abrió su saco de estrellas y se dio cuenta de que por el día las estrellas eran invisibles. Se echó el saco al hombro y atravesó la ciudad hasta llegar a los barrios pobres. Allí fue dejando sus estrellas en lugares diferentes y algunas las lanzó al aire para que quedaran colgadas en él. Al anochecer todas las estrellas comenzaron a iluminarse. Quique, ya en su casa, volvió a abrir la ventana de su habitación y pudo ver, por primera vez, las luces lejanas del barrio de los niños pobres. La Navidad había comenzado.

CATEGORÍA C

Profesores, padres y personal no docente

 C.1

Estrella contemplaba con admiración el gran árbol de luces navideñas que adornaba ese año la plaza del pueblo. Pensaba en otros años, otras luces, otras navidades…, vivencias y recuerdos felices que no conseguían sobrevolarla de esta dura realidad que le tocaba vivir ahora. Hacía meses que mendigaba víctima de esta crisis, desahuciada sin techo y apenas alimento que llevarse a la boca. ¿Dónde estaban los regalos navideños, la alegría, el espíritu solidario de otros tiempos? ¿Cuál sería su destino de ahora en adelante? ¿Qué futuro le esperaba?

Ya de madrugada y, sin darse cuenta, se quedó dormida al pie de ese árbol navideño.

El periódico publicó la triste noticia al día siguiente; pero al mismo tiempo que esa cruda realidad también surgió, en lo alto de ese hermoso árbol, una gran y brillante estrella y mejor creer que esa estrella es la Estrella de esta historia y sonríe desde un lugar mejor iluminando a los pequeños seres que en estas fechas especiales la contemplan. ¡Feliz Navidad!!!

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