Vota por tu copocuento favorito

cartel copocuentosAquí tienes todos los copocuentos que han sido seleccionados para participar en la V Edición de Copocuentos Navideños 2013. Puedes votar por uno de cada categoría pinchando en la encuesta correspondiente. También se puede votar por medio de una papeleta en la biblioteca. El plazo de votación se termina el viernes 20 a las 12:30 horas (cuando termine el 2º recreo). Los resultados de la votación popular se darán a conocer en este blog a lo largo del día.

CATEGORÍA A

1.

Llegaba la Navidad y una niña llevaba mucho tiempo en un hospital, su ilusión era pasar la Navidad en casa, junto a su familia, pero los análisis no acababan de dar los resultados esperados y el día de Navidad se acercaba. La niña tenía amigos en el hospital y todos comentaban que se iban a sus casas por Navidad con su familia y ella se iba a quedar sola. Días antes habían decorado las habitaciones con cintas y allí se apreciaba el espíritu de la Navida. El día de Nochebuena le hicieron un control y la magia de la Navidad apareció: el doctor dio la gran noticia, ella estaba bien y le dejó pasar la Navidad con su familia.

2.

MI GRAN REGALO DE REYES

Llegaba el día de Reyes y como es normal fui con mi familia a la cabalgata. Íbamos cargados hasta los dientes con paraguas, bolsas, etc. Todos los caramelos serían nuestros.

Llegamos a casa con los bolsillos rebosando de caramelos. De repente vi un plato lleno de dulces y lo tuve claro: de primero caramelos y de segundo dulces. Y a dormir contento.

A la mañana siguiente no me hizo falta levantarme para tener un regalo; un gran dolor de tripa. Fue un gran dolor de Reyes.

3.

LA REBELIÓN DE LOS JUGUETES

¡Vaya portazo! Carlitos se levanta de la cama asustado. ¿Quién puede ser a estas horas de la madrugada? Serán los Reyes Magos. ¡Voy a ver! ¡Oh, dios mío! Todos los regalos están abiertos y mis juguetes han desaparecido. ¡Mamá, ladrones! No deben de andar muy lejos. Se asoman rápidamente a la ventana y ven una hilera de juguetes corriendo la cuesta abajo. ¡Oh,no! Están escapando y van gritando: “¡Estamos indignados, nunca hemos jugado!” ¡Oh, no, todos mis juguetes! Qué notición, voy a mandar un WhatsApp.

4.

Estaban reunidas las vocales celebrando la Navidad y se preguntaron: ¿Cuál de nosotras es más importante en Navidad? La letra E dice: YO, porque aparezco en la palabra ESPERANZA de tener a toda nuestra familia junto a nosotros. Después vino la letra A y dijo: YO porque estoy en la palabra AMOR y en esta época se tiene amor por todos. También la letra I comentó: están equivocados, yo soy la más importante porque esta época es de ILUSIÓN,  de estar todos reunidos y felices. Luego vino la letra U, dijo: esta vez yo soy la más importante porque estoy en la palabra UNIÓN. Pero vino corriendo la letra O y dijo: No señor, yo estoy en la palabra  interesante de la Navidad, que es OLORES, que viene de diferentes comidas, paisajes y personas.

Al final todos se unieron en una frase: ¡FELIZ NAVIDAD A TODO EL MUNDO!

5.

Aquel año  no tenía la más mínima gana de Navidades. Simplemente no le apetecía. No porque no le gustase, o porque estuviese enfadada o deprimida. La verdad es que no sabía por qué. Pero la idea de tener que ver a toda esa familia con la que no se relacionaba durante el resto del año, toda la parafernalia de los regalos y demás, no le hacía ninguna gracia. Aunque últimamente de lo único que tenía ganas era de escuchar música. Eso era lo único que la aislaba y que la mantenía con vida, y eso le encantaba. Esa música fue la que le hizo pensar que el verdadero significado de la Navidad era estar feliz y para darle un toque navideño a su renovada energía empezó a decorar la casa.

6.

Las semanas anteriores fueron horribles, un montón de problemas, castigos por las notas suspensas… Esta Navidad no sería como las pasadas. Los regalos y juguetes eran cosas de niños y en los reyes no creía. Además en esta época mis padres me dejan solo en casa con mi hermana pequeña, nos cuidaba mi abuela, ella se sentaba en la mecedora, hacía punto hasta que se dormía. Esa noche pasó algo extraño, mi hermana Anabel y yo salimos al balcón a ver los copos de nieve. De repente un halo de luz apareció ante nuestros ojos. Cuando llamaron al timbre, bajé corriendo las escaleras, abrí la puerta y aparecieron mis padres con muchos regalos. La magia de la Navidad, pensé.                                                                                                    

7.

Una Navidad como cualquier otra, Lucía la celebraba con sus familiares. Lucía ya era mayor y acababa de cumplir 11 años, por eso sospechaba de los Reyes Magos y finalmente sus padres le contaron la verdad. Ella, decepcionada, seguía creyendo en la magia navideña. Después de la cabalgata de Reyes seguía triste, por lo que sus padres decidieron que aquella noche dormirían los tres juntos.

Se despertó a media noche y llamó a sus padres muy ilusionada, porque alrededor del gran árbol había muchos regalos enormes. Mientras Lucía, feliz, preguntaba quién había sido se escuchaban golpes en el tejado y pezuñas golpeándolo. Lucía y sus padres se preguntaban asombrados: ¿Existirá la magia?

8.

CARTA AL REGORDETE

Me levanto y pienso en voz alta: “¡Ya es Navidad!” Así que toca hacer la carta a uno de los cuatro. Este año creo que le toca al regordete de la barba blanca. “Querido papá Noel, me  llamo Raúl y tengo diez años y he descubierto tu secreto. No traes regalos a los mentirosos así que te voy a ser totalmente sincero. Este año me he portado fatal, he reventado a mi hermano a pedradas, he roto el tejado de mis vecinos y de siete asignaturas he suspendido 6 (he aprobado hortografia). Por eso te pido: una moto como la de Lorenzo, un cubo de pedos y un rifle, puesto que las piedras solo hacen chichones. Gracias, Raúl.

9.

Un día el reno Rodolfo le dijo a Santa Claus:

– Hay que pasar la ITV al trineo, jefe.

– ¿Qué me dices?

– Mire, aquí está el aviso. No se salva nadie.

– ¡Caramba! ¿Para qué tenemos que pasar nosotros la I.T.V.?

– Esa pregunta es mejor no hacérsela. La que hay que hacerse es esta otra: ¿Dónde pondremos la pegatina?

Santa Claus lo miró riendo. Y Rodolfo le devolvió la mirada de una mala manera.

– ¡Ah, no!¡Eso sí que no! ¡En mis cuernos ni hablar.

Así que fijaos bien estas Navidades si veis a Santa Claus. A ver si encontráis la pegatina de la I.T.V.

10.

Érase una vez una navidad en la que todos los niños estaban por las calles jugando y adornando sus casas. Excepto Tomás. Era un niño muy bueno, guapo y amable. No tenía familia, era huérfano y estaba solo en el  mundo. El muchacho iba por las casas de la gente viendo lo felices que eran. Un buen día le vio un vecino vagando por las calles y le preguntó qué le pasaba. Él le contó lo que le sucedía. A Nicolás el vecino le conmovió lo que le sucedía. Fueron las mejores navidades de su vida. Tomás fue muy feliz con su nueva familia. Tuvo Navidades, Reyes, cumpleaños y lo más importante, familia.

11.

Era una vez un árbol de Navidad pequeño y viejo. Estaba en una tienda de objetos para Navidad. Pero nadie lo compraba. La gente  decía que era muy viejo y demasiado pequeño. No era un árbol cualquiera, él hablaba y tenía sentimientos. Estaba muy triste porque iba a pasar la Navidad solo en la tienda. Un día apareció una niña muy simpática llamada Anica, vio el árbol en el escaparate. Ella tenía una sensación de que no era ese árbol como los otros. Anica se acercó  y vio una lágrima caer del árbol, entró en la tienda, el árbol le habló. Ella al principio se asustó por lo sucedido, pero luego empezaron a conversar. El árbol le estaba contando por qué estaba tan triste. A Anica le dio  mucha pena ya que ella era huérfana y no iba a estar con sus padres y se sentía muy sola. Anica vivía con sus tíos y les pidió que comprasen ese árbol que le había gustado mucho. Entonces sus tíos decidieron comprárselo y pasaron las Navidades juntos y se lo pasaron muy bien como una familia “un poco rara”.

12.

EL ABETO DE NAVIDAD

En un bosque había muchos abetos y cada año cortaban los abetos más grandes y se los llevaban para venderlos y decorar las casas. En el bosque había un abeto chiquitito y todos se reían de él porque no se lo iban a llevar. Se quedó solo. Pasaron uno, dos, tres y cuatro años y creció, pero todavía no venían a por él hasta que vinieron. Él estaba muy contento porque lo pusieron en una casa y lo adornaron como un abeto de Navidad. Hasta que se hizo viejo y lo tiraron a la basura. Se volvió triste y prefería estar en el bosque antes que estar tirado y olvidado en una basura.

13.

María era una niña muy responsable y estudiosa. Llegó el último día de clase, el día en el que entregaban las notas. María estaba muy tranquila porque sabía que había estudiado lo suficiente. A la hora en que les entregaban las notas, María las miró con máxima severidad. Cuando las miró vio que le había quedado Educación Física y se asustó, empezó a llorar. Al llegar a casa sus padres la castigaron y se quedó sin Reyes. El día de la cabalgata sus padres salieron con la hermana pequeña mientras ella se quedaba en casa castigada. María veía por la ventana la cabalgata y las calles llenas de magia. Se fue a acostar muy pronto. A la mañana siguiente vio todos los regalos debajo del árbol, en un rincón estaban los suyos, con una nota que decía: “Estudia más y no llores. Melchor, Gaspar y Baltasar”. Y se llenó de felicidad.

14.

EL HOMBRE AL QUE NO  LE GUSTABA LA NAVIDAD

Este era un hombre al que no le gustaba la Navidad, y a su mujer tampoco. Aunque no la celebraban sus hijas en el colegio escuchaban a sus amigas decir lo que se iban a pedir para los Reyes y lo bien que se lo iban a pasar con su familia. Ese día hicieron una carta a los reyes en el colegio. Al llegar a casa, las niñas se la enseñaron a sus padres y ellos les dijeron que no les iban a traer nada ya que no celebraban la Navidad. Al día siguiente leyeron la carta a sus compañeras; al acabar estaban muy tristes así que la profesora les preguntó qué les pasaba. Ellas dijeron que no celebraban la Navidad y no les iban a traer nada. Una amiga suya preguntó a sus padres si podían celebrar juntos la Navidad. Dijeron que sí. Entonces sus padres vieron que era una época para reunirse. Desde entonces la celebran.

15.

Un día me desperté y me encontré en una habitación muy bonita, adornada con espumillón, bolas de colores, muchas luces… pero había una cosa que me rondaba en la cabeza ¿Qué hacía yo allí? De repente oí unos pasos que se acercaban a la habitación. Me asusté y me callé. Cuando abrieron la puerta, vi que eran dos mujeres rellenitas de mediana edad. Yo permanecí en silencio y escuchaba. “¡Qué tronco tan recto! ¡Qué ramas tan frondosas! ¡Qué esbelto!”

Reconozco que me gustó mucho. Luego me adornaron, me pusieron espumillón, me colocaron una corona con forma de estrella y me rodearon de regalos. Sin embargo, todo eso desapareció muy deprisa. Se acabó la Navidad

16.

EL RENO

Me desperté una mañana del 24 de diciembre. Me asomé a la ventana y todo estaba cubierto de nieve. Pero una sola cosa me sorprendió; había un reno tumbado en la nieve. Entonces bajé a desayunar y les dije a mis padres lo que había visto. Fuimos a ver al animal y llevaba un cascabel colgado en el cuello. Mi padre se acordó de que de pequeño había visto una peli de Papá Noel y sus renos llevaban cascabeles. Desde entonces soñó con que quería encontrar un reno en su jardín. En ese momento mi padre reaccionó y dijo: “¡Es uno de los renos de Papá Noel! ¡Se habrá escapado!” Yo desde luego me quedé impresionada y pedí a mis padres si me podía quedar con el reno y ellos aceptaron.

Pasado un año, la misma noche del 24 de diciembre, apareció por la chimenea Papá Noel y nos dijo que se tenía que llevar el reno para repartir los regalos. Yo accedí y a cambio Papá Noel me dio todos los regalos. ¡GRACIAS!

17.

Los amigos de Pepe le habían dicho que los Reyes Magos no existen. Él se puso muy triste al saber que quien ponía los regalos debajo del árbol eran sus padres. Cuando fue a decírselo a sus padres, ellos le dijeron la verdad y le contaron una historia:

“Cuando los Reyes Magos llevaron regalos al Niño Jesús, les hizo tanta gracia, que decidieron que todos los niños tendrían un regalo la noche de Reyes. Pero para ellos era imposible llevar a todos los niños del mundo regalos en una noche, así que dejaron esa tarea a los padres. Por eso, todos los años los padres se encargan de poner regalos a su hijo, porque nadie mejor que ellos saben lo que quieren”.

A Pepe le gustó mucho la historia.

18.

EL HOMBRE DEL SACO

¡Os lo juro, ayer lo vi! Era él, vestía de rojo y blanco, tenía una gran barba blanca y un gorro rojo. Venía con un gran saco, dejó regalos bajo el árbol y después salió corriendo por la ventana. Pero… ahora que lo pienso… la puerta solo se abre con la llave y solo la tienen mi madre y mi padre. ¡No lo entiendo!

 

CATEGORÍA B

1.

Hoy 24 de diciembre, me han envuelto en papel llamativo, me han puesto un lazo y me han metido en una gran bolsa. No puedo ver nada, no entiendo a dónde me llevan, tengo frío… Solamente puedo escuchar el sonido de cascabeles, a la vez que también noto un traqueteo por todo mi cuerpo…

Unas horas más tarde…

Hace rato que dejé de escuchar esos cascabeles; ahora estoy calentito, aunque continúo sin poder ver… Suenan pasos y mucho barullo, parece que alguien se acerca, me han cogido, siento miedo. Puedo notar  cómo me quitan este papel que me impide ver. ¡Por fin! ¡Ya veo!

– ¡Mira, mamá! ¡Papá Noel me ha traído este osito!

2. 

 El espíritu de la Navidad, un cuento más para engañar a los ingenuos. Eso pensaba yo hasta aquella noche. Al llegar a la plaza todo el mundo estaba reunido en torno al árbol de Navidad, cuando ella cogiéndome de ambas manos me condujo hacia la muchedumbre y todos empezaron a cantar. Impulsado por algo indescriptible, sonreí y alcé la voz junto a las suyas, y entendí que lo que creía un cuento era una felicidad tan obvia que no podía entenderla.

 3.

EL NIÑO QUE TEMÍA LA NAVIDAD

Llegaba la Navidad y todos empezaban a decorar sus casas con adornos navideños. Esto les gustaba mucho a los niños, pero al pequeño Lucas no, las experiencias de Navidad que había tenido eran desastrosas. Su padre se emborrachaba, su madre se ponía furiosa y lo pagaba con Lucas, este se encerraba en su habitación a llorar. Todos sus vecinos decoraban la ciudad. Lucas se negaba a participar. Antes de Nochebuena se despertó temprano y miró al cielo, vio a un hombre vestido de rojo con una barba blanca, arrastrado por unos renos. Preparó el desayuno a sus padres y les dijo que deseaba que fueses una familia feliz en Navidad.

4.

Dos pares gruesos de calcetines. Me ato fuertemente las botas. Abrigo, bufanda,  guantes y un gorro de lana protegen mi cuerpo del frío invierno que me espera al otro lado de la puerta. El vaho empaña las ventanas de los coches y las calles mojadas  reflejan la inmensa cantidad de luces. Miles de puntos luminosos salpican las aceras, compañeros de mis pasos. En el camino el olor de las castañas al fuego se me pega en la ropa. Ya no queda nada, el camino parece más corto con toda esa gente en las calles. Veo la casa, su casa. Es la noche, su noche. Toda la familia está reunida para cenar. Pero el sillón que ella solía ocupar está vacío. La Navidad parece más fría sin… ella.

 5.

 La pobre ama de casa se acercó a la tienda y preguntó:

-Disculpe, ¿a cuánto está el kilo de magia navideña este año?

 6.

Después de una larga noche, entre amigos y risas, buena comida y bebida, me retiro a mi casa, paseando entre la noche nevada y llena de luces. Son altas horas de la madrugada. Mañana todos los hogares amanecerán con regalos y mucha ilusión.

Con 22 años que tengo, sé quiénes son los Reyes Magos, y aun así me recorre un hormigueo por el cuerpo, que no me deja dormir. ¿También a mí me visitarán?

 7.

 Voy bajando junto a millones de compañeros. Poco a poco veo tejados blancos, calles bañadas de alegría y niños jugando. Al final del viaje nos reunimos todos y con ayuda de unas manos empezamos a girar y a agruparnos. Cada vez estoy más alto, a la altura de esos niños que nos ponen botones y zanahorias que con cuidado agarramos para que no se caigan. Algunos nos abrigan con bufandas y sombreros. Al acabar nos miran con una sonrisa de oreja a oreja y dicen: ¡Mirad, un muñeco de nieve!

 8.

 Hoy, 25 de diciembre, yo, Adama, ya tengo ocho años y ya hace tres que mi familia y yo intentamos inmigrar a España, porque en África no tenemos recursos para sobrevivir. Siempre, al llegar a la playa, en la pequeña e incómoda patera, los policías nos arrestan con brutalidad y nos devuelven a África. Ya veo a lo lejos unas luces intermitentes, unas rojas y otras azules, tengo miedo y ganas de llorar. ¡No quiero volver a Senegal! Al llegar a la playa nos ayudan a salir de la patera, parece no haber problemas, Un señor con una cruz roja en su chaleco me da un regalo y me dice: ¡Bienvenido, en Navidad todos tenemos una oportunidad!

CATEGORÍA C

1.

María llevaba dos años que no veía a su padre por motivos laborales. Pese a que lo echaba mucho de menos pocas veces se lo decía por teléfono aunque él siempre lo hacía. Sin embargo, estas Navidades iban a ser especiales ya que había decidido ir a visitarlo. No sabía cómo resultaría pero estaba convencida en sorprenderle. Viajaría en tren y en avión y ya se ilusionaba imaginando cómo sería el reencuentro. Casi seguro él la abrazaría y le tocaría un mechón de su pelo como hacía cuando era pequeña. Esto le hizo recordar Navidades pasadas en el pueblo de su madre, donde casi siempre nevaba en Navidad.

2.

CAMPANADAS DE NAVIDAD 

Miro a través de la ventana y veo caer copos de nieve. La Navidad se acerca, camina sigilosa, concéntrica, blanquecina, flotando en este aire de diciembre con los mensajes positivos de siempre.

            Aparcamos las crisis por unos días. Todas las crisis: las económicas, las provocadas por la edad, las personales, las ajenas, las morales,…

            … Y nos reunimos, motivados por estas fechas navideñas entorno a un cuento de navidad que nos habla de un copo juguetón que decidió ser mensajero de paz y deambuló casi todo el mes de diciembre en la imaginación de un concurso que, como en años anteriores, dará la campanada de salida para comenzar a ilusionarnos con un nuevo y mejor año 2014.

¡¡¡Feliz Navidad!!!  ¡¡¡Felices Fiestas!!!

 

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