COPOCUENTOS GANADORES

Ya tenemos los copocuentos ganadores:

¿ENHORABUENA A LOS GANADORES! En enero recibiréis vuestro premio.

Categoría A:

Con un total de 107 votos (63 on line y 44 en la biblioteca):

A.1

Era un día frio del mes de Diciembre,salía con mi hermana a pasear. Cruzando un arroyo helado donde los carámbanos colgaban de las ramas y los helechos parecían pequeños árboles de navidad. Vimos bajo un pino un pequeño gorro rojo, mi hermana se acercó y grito:- ¡Tata,un gnomo ! Corrí hasta donde estaba y vi el pequeño gorro asomando en la hierba, pero al mirar, no había nada. Miré a mi hermana y la vi con una sonrisa sarcástica en la boca y me dijo – Tata que credula eres.
Después de esta pequeña aventura volvimos a casa y al girarme para ver ese pequeño gorro me sorprendí al comprobar que no estaba.
NADIA CALLE MATEOS   1ºA

Categoría B:

Con un total de 107 votos (26 on line y 81 en la biblioteca):

B.9

SE BUSCA

Me desperté temprano, me vestí, cogí un donut de chocolate y, mientras me los comía, salí a la calle. La nieva caía blanda y brillante. Vi una imagen que me sorprendió. Un par de policías colgaban carteles de “se busca” en los que ponía: “Se busca a un hombre viejo, barba blanca y espesa, caucásico, va vestido con un traje rojo y blanco y botas negras. La última vez que se le vio iba en un trineo con una gran bolsa y una docena de renos para tirar de él. Precaución: puede ofrecer regalos a cambio de nada. Le tachan con el mote de Papá Noel”. Yo ya lo había visto antes. La noche anterior.

Jaime Trujillo 4ºA

Categoría C:

Con un total de 77 votos (12 + 65):

C.2

SENTIR LA NAVIDAD

Había una vez una  luna  blanca  que iluminaba la ciudad, vivía  una anciana  de aspecto un tanto raro, su rostro era blanco, con pelo largo y grisáceo, con nariz aguileña y con harapos prendados con alfileres, llevaba un sombrero de papel de periódico.Vivía cerca de un arroyo que corría deprisa y que, sin saber, esa noche de luna blanca  se detuvo frente a su puerta. Llevaba un mensaje, era la elegida para  ser la mensajera  y llevar a todos los hogares de aquella ciudad  un mensaje de paz y amor por Navidad. Sorprendida, no sabía cómo lo iba a hacer porque la gente huía al verla, poco a poco se fue dejando querer  y se dio cuenta de que la Navidad hay que sentirla para que exista, no son los adornos, es el calor que vuelve al corazón de las personas y las hace generosas para compartirla con otras personas.

Yolanda Jiménez

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