COPOCUENTOS VOTACIÓN (CATEGORÍA B)

Aquí tenéis los copocuentos que han sido seleccionados en las diferentes categorías. Podéis pasar por la biblioteca para leerlo y votar. También podéis leerlos aquí y votar (al final de esta entrada está la opción de votar un copocuento por categoría).

Disfruten de la lectura:

CATEGORÍA B

Alumnos de 4º de ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos

B.1

Todo parecía normal: gente, coches, luces… Pero ¿qué tenía eso de normal? Era víspera de Reyes y la pequeña, a pesar de contemplar el paisaje, no veía la ruidosa multitud habitual en esas fechas, solo un desfile de figuras blancas. ¿Habría nevado? Confundida se dirigió al salón donde sus padres veían el telediario. En la pantalla aparecía la misma imagen que había apreciado a través del cristal, cuyos subtítulos advertían: “la marea blanca toma las calles de la capital”. Tras leer el mensaje, preguntó a sus padres qué era eso y estos, con mirada cómplice, respondieron: “Es gente triste con frío”.

Al despertarse, el día 6, observó complacida cómo sus deseo se había cumplido; Madrid lucía un sol espléndido.

B.2

GRIS NAVIDAD

Son estos momentos los que te hacen replantearte la verdadera finalidad de la Navidad. Hace dos meses que me despidieron de la empresa, mi mujer es ama de casa y estamos teniendo problemas, las ayudas son mínimas y ahora que estamos en Navidad mis hijos esperan un regalo bajo el árbol. La Navidad vista desde esta posición no se parece lo más mínimo a lo que tenía acostumbrado, supongo que no siempre llueve a gusto te todos, quizás es otro invento más y su valor sea tan nulo como las ganas de salir adelante que me quedan. Este año a los Reyes les pido que se encarguen de lo que de verdad importa; que les saque una sonrisa a mis hijos y a mi mujer  y que a mí me devuelva un trabajo.

Atentamente: Millones de personas que no viven la navidad como quisieran.

B.3

Buscó con tristeza en el fondo de su cartera. El hueco destinado a billetes y tarjetas hacía tiempo que dejó de estar ocupado. Unos pobres céntimos temblaban en el fondo, reflejando el resplandor de las luces navideñas. Suspiró cansado y entristecido. No podría seguir para siempre vistiéndose de ejecutivo y cogiendo el maletín para irse al parque de atrás. No podría seguir llevando aire a casa, con disfraz de oro.

La vida era terriblemente injusta, cruda. Telma y Mario se merecían un regalo…

B.4

UN VINO ESPECIAL

Era el día de Navidad, estábamos cenando. Mi mujer siempre traía un vino exquisito; era rojo como la pasión, tenía buena pinta tanto que siempre me lo bebía yo. Todos los años me pasaba lo mismo; miraba por la ventana y un carro con renos venía a nuestra dirección. La casa temblaba, pues se paraban en el tejado. Al día siguiente siempre me levantaba muy diferente, solo recordaba la palabra “suerte” de mi mujer. Ella decidió explicármelo todo; el vino era muy especial, lo preparaba exclusivamente para mí, con un ingrediente mágico que nunca llegó a decir. Desde entonces Papá Noel llegó a mi vida, ya que ese soy yo.

B.5

Diminutos cristales comenzaban a caer del cielo, una luz tenue alumbraba las calles, reinaba el silencio. Dejaba atrás las huellas de mis botas a medida que me desplazaba, me apoyé sobre la ventana, las gotas de agua del cristal se deslizaban por la silueta de mis manos, aquí fuera reinaba el silencio. Calor, armonía, paz, podía ver el arco de felicidad que dibujaban sus labios, no obstante, en mi corazón reinaba el silencio. Me dejé caer abatido sobre la pared, en un último esfuerzo quise ver la noche estrellada, ya no sentía el frío, ya no sentía nada. De repente volví a sentir mi corazón, sus latidos se apresuraban, giré la cabeza, su mano yacía sobre mi hombro y acompañado de una pequeña sonrisa me dijo: Adelante, es Navidad.

B.6

Una noche por estas fiestas, mirando a las estrellas hubiese deseado que no acabara nunca aquel momento. La ciudad, como la espuma del agua de una bañera, toda blanca; las casas llenas de un espíritu y una armonía inexplicable, donde la luz y los objetos ocupaban la mayor parte de ellas; preparaciones para reuniones familiares que tanto se añoran; las ilusiones y deseos de los niños, de los adultos y de los pobres ancianos; el nacimiento de un niño o de un Dios Divino; el fin de un año y el comienzo de otro. Esto y más, que apenas tenemos palabras para explicar, era aquello.

¡Feliz Navidad!

B.7

INOCENCIA

Parecía una muñeca. Te miraba con sus grandes ojos azules, abrazada a su osito de peluche mientras ponía su sonrisa más inocente. Mas, a pesar de su expresión angelical, siempre fue una niña muy traviesa. Por eso, aquella madrugada, cuando aparecieron todos los regalos abiertos junto al árbol, supimos al instante quién había sido la causante de aquella trastada. Aun así, decidimos preguntarle por el suceso. Un pequeño hilo de voz salió de su garganta: – Ha sido Bubú- dijo, y atónitos, observamos cómo su dedo acusador se dirigía hacia su pobre amigo de algodón.

B.8

La noche de Reyes Clara encontró una nota en su escritorio que decía lo siguiente: “Para que podamos vivir de forma armoniosa, quisiera darte un par de datos para que me entiendas mejor. No pienses que todo funciona de modo espontáneo cuando se tiene por primera vez un perro. Se han escrito muchos libros sobre nosotros, los perros pero todos son tan amplios que se olvidan enseguida. Por eso quiero contarte de la forma más breve y más fácil de entender posible, los que deberían ser considerados como los conocimientos básicos sobre mí, para convertirme así en un verdadero miembro de la familia.
Una feliz vida de perro te desea.”
La niña se fue a dormir algo confusa, a la mañana siguiente lo entendió todo, allí estaba Jara y un pequeño librito.

B.9

SE BUSCA

Me desperté temprano, me vestí, cogí un donut de chocolate y, mientras me los comía, salí a la calle. La nieva caía blanda y brillante. Vi una imagen que me sorprendió. Un par de policías colgaban carteles de “se busca” en los que ponía: “Se busca a un hombre viejo, barba blanca y espesa, caucásico, va vestido con un traje rojo y blanco y botas negras. La última vez que se le vio iba en un trineo con una gran bolsa y una docena de renos para tirar de él. Precaución: puede ofrecer regalos a cambio de nada. Le tachan con el mote de Papá Noel”. Yo ya lo había visto antes. La noche anterior.

B.10

Es Nochevieja y otra vez soy la protagonista, cosa que me encanta. Somos doce hermanas. Primero nos compran a todos en grupo y hasta el treinta y uno de diciembre por la noche no salimos de la bolsa. Nos sacan, nos pelan, nos miran y nos remiran. ¿A quién cogerán la primera?, eso es un misterio que tendremos que resolver entre todas. Las doce menos cinco; todo ya preparado, todos en el plato, listas para iniciar una nueva aventura, listas para ser ingeridas y para el comienzo de un nuevo año. Las campanadas empezaron a sonar y mis hermanas fueron desapareciendo. A mí me eligieron la última y vi cómo todos gritaban: ¡FELIZ NAVIDAD!

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