COPOCUENTOS VOTACIÓN (CATEGORÍA A)

Aquí tenéis los copocuentos que han sido seleccionados en las diferentes categorías. Podéis pasar por la biblioteca para leerlo y votar. También podéis leerlos aquí y votar (al final de esta entrada está la opción de votar un copocuento por categoría).

Disfruten de la lectura:

CATEGORÍA A

1º, 2º, 3º de ESO y los alumnos de PCPI

A.1

Era un día frio del mes de diciembre, salía con mi hermana a pasear. Cruzando un arroyo helado donde los carámbanos colgaban de las ramas y los helechos parecían pequeños árboles de navidad. Vimos bajo un pino un pequeño gorro rojo, mi hermana se acercó y grito: “¡Tata, un gnomo!” Corrí hasta donde estaba y vi el pequeño gorro asomando en la hierba, pero al mirar, no había nada. Miré a mi hermana y la vi con una sonrisa sarcástica en la boca: “Tata, qué crédula eres”.
Después de esta pequeña aventura volvimos a casa y al girarme para ver ese pequeño gorro me sorprendí al comprobar que no estaba.
A.2

Primero nos cultivan y nos riegan. Después nos recolectan y nos llevan a una fábrica. Nos limpian (a algunas nos tiran), nos pasan por varias cintas transportadoras (¡menudos masajes! Todo el rato rodando), después nos envasan y nos reparten por los mercados. Luego nos compran y, por si fuera poco, al final acabamos dando suerte. ¡Es alucinante!

A.3

Semanas antes del día de Reyes y recién cumplidos los siete años, Javier y Luis discuten con su hermana mayor sobre los Reyes Magos. Ella niega la existencia y se burla de ellos, pero los pequeños se aferran fuertemente a la creencia de los Reyes Magos. ¿Quién si no les trajo la Navidad pasada la Nintendo? ¿Y quién la anterior el Scalextric? ¡Su hermana era una pesada y una mentirosa! Mamá siempre tenía razón y si decía que los Reyes existían, era cierto.

Había que portarse bien estos días, los Reyes lo sabían todo y esa noche acostarse pronto, no sin antes dejar las galletas y la leche para sus Majestades y agua para los camellos. Había llegado la noche en que todo era posible, era la noche más mágica del año.

A.4

Nos encontramos en Praga, donde podemos oler el ambiente a Navidad llegando desde las tiendas a manos de niños que reaccionan con una bella sonrisa. Toda esta historia comienza en una familia singular, honrada y un poco escasa de dinero. Hugo vive con sus padres y, como todo niño de su clase, desea por Navidad una gran avioneta; pero él no sabe que sus padres apenas pueden pagar sus estudios y que Papá Noel este año no vendrá como él desea… Una mañana, al escribir la carta, su madre observa lo que Hugo escribía: “Querido Papá Noel, me he portado bien y este año deseo con todas mis fuerzas una gran avioneta para jugar todas las tardes de verano e invierno. Te dejaré galletas. Un saludo.” La madre se sentó con el pequeño, le explicó que Papá Noel este año no vendría y Hugo marchó llorando a su habitación. Días después lo comprendió y aunque ha recibido esa avioneta que tanto deseaba, Papá Noel le trajo un regalo aún mayor, un perro adoptado, con el que ahora dice ser muy feliz.

¡FELIZ NAVIDAD!

A.5

LA VERSIÓN DE DANI

Hola, soy Dani y tengo 4 años. Esta noche estoy muy nervioso porque van a venir los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar. Ellos vienen con sus camellos Luna, Corso y Pitufo. También tienen un perro que se llama Churro. Los Reyes Magos, sus camellos y el perro van por todas las casas de otros reyes y príncipes pidiendo juguetes, y por eso no nos pueden traer a veces todo lo que les pedimos. O al menos eso es lo que me dice mi hermana. Estoy seguro de que ella dice la verdad, porque la teoría de mis papis es que los Reyes tienen que comprar regalos para todos los niños y que son Magos, pero no son ricos. ¡Qué tontería! ¿Verdad?

A.6

Hacía frío y nevaba, era otro invierno más, pero yo lo sentía de manera especial; me notaba más alto y fuerte de lo habitual. De repente, ya no hacía frío, no sentía la nieve ¡estaba a cubierto! Me encontraba aturdido ,con peso en la cabeza y raras vestimentas parecían cubrirme. Pasado un tiempo noté que me movían, sí, me colocaron delante de un espejo. ¡Era yo! El abeto que siempre había sido; las raras vestimentas eran cintas de colores y el peso de la cabeza, una estrella brillante. Me sentía bien. Llevaba puesta la Navidad.

A.7

Primero se escuchó el maullido agudo de un gato. Luego Papá Noel consiguió entrar por la chimenea de la casa del niño pobre. Este, que apenas había oído hablar de lo que era la Navidad y mucho menos de Papá Noel o Santa Claus, agarró el hacha de su padre y se defendió, porque en su fracasada vida siempre lo habían atacado.

A.8

Abro los ojos como cada mañana, me levanto, me visto y me lavo la cara. Y entonces caigo en la cuenta de qué día es. El día de… ¡Los Reyes Magos! Bajo las escaleras a una velocidad increíble, el olor a chocolate, churros y roscón de Reyes me entra por la nariz. Y pienso si me habrá tocado el muñequito de la buena suerte del roscón. Corro más rápido hacia el salón, pensando en si me habrán traído la bonita pulsera de aquella tienda o el original monopatín rojo con puntos que quería desde el mes pasado. Pero entonces resbalo me golpeo en la cabeza y… ¡El hospital!

A.9

Era Nochevieja y seguro que no llegaríamos a tiempo a casa de los abuelos porque el atasco se extendía kilómetros y llenaba la carretera de luz. Mi padre puso la radio y oímos que continuaría hasta la mañana siguiente. Así que sin pensarlo salimos fuera, sacamos la comida y  la leña que guardábamos, encendimos lumbre y empezamos a cenar en la carretera. A la media noche se acercó el hombre del coche de atrás y muchas otras personas a sentarse junto al fuego. Yo, para romper el hielo, comencé un villancico y todos empezaron a cantar, bailar y reír. Fue el mejor atasco navideño de la historia.

A.10

UNA NOCHE MÁGICA

El 24 de diciembre Ana y Juan se fueron a acostar muy pronto, porque querían tener muchas fuerzas por la mañana para abrir los regalos que habría traído Papá Noel. Juan se levantó a media noche porque había escuchado un ruido. Fue a llamar a su hermana Ana, bajaron al salón rápidamente y allí… Allí estaba su padre hablando con alguien que había detrás del árbol que ellos habían montado. Los niños asombrados preguntaron a su padre con quién estaba hablando. Pero él no contestó, se dio la vuelta, les dio sus regalos con cierta desilusión y les anunció que jamás verían al verdadero Papá Noel.

A.11

Eran las 23:45 h. Almudena estaba en el hospital, iba a tener un hijo y lógicamente estaba muy ilusionada. Llegaron las campanadas y el niño no había nacido. Con las uvas en la mano, le empezó a doler muy fuerte y aunque intentaba aguantar un poco para tomarlas,  al final, tuvo que llamar a los médicos. A las doce y diez segundos nació su hijo ¡Era el primer bebé del año! Le llamó Jesús porque para ella ese nombre significaba el número uno. Contenta, sentía que era lo mejor que le había pasado.

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3 pensamientos en “COPOCUENTOS VOTACIÓN (CATEGORÍA A)

  1. Muy buena narracion, la detallada descripcion del paisaje situan al lector en el interior del mismo. Un buen cuento deja lugar a la imaginacion, Habia realmente un gnomo? Y si habia… Quizás el gnomo le dijo algo a la chica?

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