III CONCURSO DE COPOCUENTOS

Os mostramos los copocuentos de todos los participantes que han querido animar la Navidad de nuestra biblioteca.

AL FINAL DE ESTA ENTRADA PUEDES VOTAR LOS COPOCUENTOS DE LA CATEGORÍA C

CATEGORÍA  A

Alumnos de 1º, 2º, 3º ESO y PCPIs

A.1

Alfonso era un cerdito muy presumido. Siempre llevaba unas gafas muy grandes y feas, por lo que sus amigos se reían de él. La vaca le decía: “Alfonso eres muuuuuuu feo”. El pato le decía: “¿Cua cua cuándo te quitarás esas gafas?” Alfonso, triste y solo, tenía la esperanza de que algún día podría ser como todos.
Una Navidad, escribió una carta a los Reyes Magos. Solamente le pidió ayuda, pues no se le ocurría otra cosa. El día de los Reyes Magos tenía en su camita unas gafas transparentes para que nadie las pudiera ver; mas bien eran invisibles. A partir de ese día Alfonsito fue el cerdito más feliz de la granja.

A.2

Aquel día, jugando, descubrí una caja roja con un lazo guardado dentro de un armario en mi habitación. La abrí creyendo ser pasteles lo que había en su interior, pero dentro había una consola en promoción junto a un juego.
El siguiente día les pregunté a mis padres por qué había un regalo de Navidad escondido en mi armario:
-¡Papá, mamá! Ayer jugando me encontré un regalo en mi armario.
-Eso es porque Papá Noel siempre nos da los regalos antes de Navidad para decirle nosotros si eso es justo lo que pediste.
El hijo sospechando dijo:
-¡Pero si no me gustan las consolas! Yo pedí un balón porque me gusta jugar al fútbol.
Tras la sospecha de su hijo, dijo el padre:
-¡Claro! ¡Es que te lo hemos regalado con el FIFA 12!

A.3

Aquella Navidad de hace dos años fue un poco especial. El 2 de enero apenas pude dormir. Al levantarme por la mañana los regalos estaban allí. Mi hermano ese día fue muy feliz y nunca llegó a enterarse de que aquel día, en realidad, no era el día de Reyes Magos.
Pasadas unas horas, mis padres y él se marcharon al hospital. En esos momentos me sentí la persona más desdichada del mundo. Me quedé mirando las galletas que había en la mesa, el agua que faltaba de los cubos… , pero no podía ser de otra manera, al menos él había sido feliz.
Una mañana desperté y lo vi de nuevo en su cama. Fue ese día cuando volví a sentir la Navidad

A.4

La noche de Reyes, como todos los años esa misma noche, el niño pobre no podía dormir, pero al final lo consiguió. Cuando despertó, bajó corriendo al salón de su casa esperando, como siempre, no encontrar nada. De pronto gritó “¿Qué es esto? Esto era…. ¡Una bicicleta!” Por fin, una vez en la vida alguien se había acordado de que también hay niños pobres en el mundo.
¡FELIZ NAVIDAD!

A.5

¿Por qué quieren presionarnos los centros comerciales en gastar tanto dinero en estas fechas? Si de lo que se trata es de estar con nuestros seres queridos sin grandes lujos y disfrutar del Espíritu Navideño en familia. ¡Esa es la verdadera Navidad!

A.6

Entraron juntos en el salón. No dieron la luz, resultaba más emocionante. Se acercaron al balcón y contemplaron con satisfacción el plato vacío. Le miraron, los ojos de Juan tenían 4 años, los de Luis 8, pero brillaban por igual. Lentamente se giraron hacia el rincón donde estaba el árbol y con el primer rayo de luz del día vieron los paquetes. Ahí estaban, como cada año. Juan miró a su hijo, abrió la boca, estaba decidido a explicárselo. Juntó los labios y sonrió, todavía no. Luis se acercó a su padre, le dio un beso y pensó: “Ya se lo preguntaré el año que viene”.

A.7

Era un invierno muy frío, así que decidimos irnos a la playa. ¡Suena bien! ¿Verdad? Pero no sabes lo que te va a ocurrir en el viaje. Si nos lo hubieran dicho, yo no estaría aquí, sola, sin nadie familiar; papá, mamá, mi hermana, abuelos… solo muchos niños y niñas como yo. Queridos Reyes Magos, esto lo estoy escribiendo porque me quiero ir ya, no me gusta este juego y este sitio es muy triste y fúnebre. Mi deseo es volver a verlos a todos.
Un beso. Desde el orfanato.

A.8

La noche de Reyes, a las 9 de la noche, la familia de Isabel estaba cenando. Isabel estaba muy contenta porque iban a ir a su casa los Reyes Magos y le iban a dejar muchos regalos. Esa misma noche Isabel se levantó a la una de la madrugada y bajó las escaleras, fue al comedor y encontró a su padre colocando los regalos debajo del árbol de Navidad y le dijo:
-¿Papá, qué haces con los regalos?
-Los Reyes Magos me han pedido ayuda porque un camello estaba cojo.
Isabel, después de hablar con su padre, se fue a dormir. Por la mañana abrió todos los regalos y le dijo a su padre al oído: “Tranquilo, papá, te guardaré el secreto”. Isabel sonrió pensando en lo dura que había sido la noche para su papá.

A.9

EL MUÑECO DE NIEVE

Un 24 de diciembre una niña llamada Carolina, al salir de casa, se encontró con un muñeco de nieve con un rostro muy triste. Como le daba mucha pena dejarle, decidió meterle en un gran congelador de su casa. Todas las noches soñaba con él y con que se derretía y por eso todos los días bajaba a verle. Se daba cuenta de que el muñeco ya tenía una sonrisa en su cara. Hasta que al día siguiente ella no soñó con el muñeco, por lo cual no bajó a verle. Cuando se despertó vio mucha agua por debajo de la puerta. ¡El muñeco se había derretido! Solo quedaba su gran sonrisa y un corazón en el que ponía ¡GRACIAS!

A.10

Otra vez he sacado el árbol y su adornos para colocarlo al lado de la chimenea; otra vez me veo desbordado con la cantidad de regalos que tendré que preparar; otra vez lloraré con el anuncio de aquel chico que vuelve a casa por Navidad; otra vez cogeré kilos con los dulces; otra vez me atragantaré con las uvas en Nochevieja…
¡Aún así no lo puedo evitar, adoro la Navidad!
Hou, hou, hou…

A.11

VIEJO GRUÑÓN

Nicolás era un viejo gruñón que vivía en el bosque solo, en una casa grande con un jardín precioso. Cada tarde, a la salida de la escuela, todos los niños se iban a jugar a su jardín, hasta que llegó la Navidad. Un día el viejo gruñón salió a su jardín y, muy furioso, les dijo: “¡Este jardín es solo mío, salid!”. Puso un cartel que decía “PROHIBIDO LA ENTRADA”. Todos los niños se fueron menos uno, se quedó escondido y sin hacer ruido se asomó por la ventana, no podía creer lo que estaba viendo. Ese viejo gruñón era ¡Santa Claus y su fábrica de juguetes! Comprendió que ser un viejo gruñón podría mantener su identidad oculta.

A.12

LA NAVIDAD ACUDE YA A SU CITA ANUAL

No consigo entender por qué hay tanto revuelo en estos días y con estas fiestas. ¿Será por las luces, será por los escaparates de las tiendas, será por la gente paseando por las calles, será por los niños que corren de un lado a otro en las jugueterías gritando: “¡Yo quiero esto y eso….!” , será porque de repente las personas se han vuelto más solidarias, será porque les ha entrado un afán de ayudar, será por los polvorones, los turrones, los mazapanes, será por los regalos…?
Alguien me dijo que era por el “Espíritu Navideño”. Y yo, llevo todo el día buscándolo…

A.13

Antaño, en la tierra, la Navidad tenía un sentido mucho más plural. Tiempo atrás, cuanto mi memoria alcanza, la Navidad se sostenía por tres grandes columnas: amabilidad, generosidad y, en el centro, caridad. Cuando esas tres columnas faltan es cuando el verdadero sentido de la Navidad se ve remplazado por egoísmo, materialismo y maldad. Yo tuve toda la culpa de que eso pasara ya que era mi obligación cuidarlas y mantenerlas, y sólo la culpa es mía: no las conservé como tenía que haberlo hecho, por eso mismo yo soy el culpable de que la Navidad se muera poco a poco y por ello en esta carta yo presento mi dimisión irrevocable.
Firmado: El viejo Claus

A.14

NAVIDAD EN MARTE
Aunque os digan que no, en Marte hay vida. Todas las ondas que pasan por allí, los marcianos las cuidan y las miman para que guarden el secreto. Allí la Navidad es un poco diferente. Los regalos se teletransportan hasta sus casas y ellos se maravillan viendo cómo llegan mágicamente. Pero un día se quedaron sin energía y el planeta se incendió (por eso lo vemos hoy de color rojo).El marciano más raro de todos, que era un poco gordito y rojo(los marcianos son del Barça y para que el planeta se vea azulgrana se volvieron azules) cogió una piedra grande y hueca y se hizo un trineo. Ató los animales más rápidos del planeta al carro y recorrió Marte dejando regalos. Normalmente se tardaba veinte minutos, pero en esta ocasión utilizó toda una noche, la del 24 al 25 de diciembre. Y de ahí nuestro papá Noel, Santa Claus o San Nicolás… ¡Feliz Navidad, marcianos!

A.15

AMBULANCIA EN NOCHEBUENA
Cuando la ambulancia ya se había ido, Jack miró a su abuela que tenía una sonrisa serena en la cara, como si no le importase que el abuelo hubiese muerto y la Navidad se hubiese arruinado. Enfadado Jack se sentó. Abrió la puerta de la casa del pueblo y corrió hacia la congelada ribera de la localidad. El niño se sentó en medio del hielo, agachó la cabeza y cuando la volvió a levantar vio la imagen de su abuelo con su barba blanca y su traje rojo. “Hola, nieto”, le dijo, quiero que sepas que te quiero mucho y que aún tengo que pedirte un último favor. Vete a mi despacho, coge un gran saco lleno de regalos, acaricia a los renos y reparte un regalo a cada persona buena en el mundo. Adiós, nieto…y cuida de tu abuela. De repente, Jack había comprendido quién era su abuelo y quién era él ahora.

A.16

EL BUEY
Érase una vez un buey muy viejo que ya no podía trabajar. Su último día laboral estaba muy triste porque ya no iba a ser útil y no podría estar con sus compañeros de trabajo nunca más. Esa misma noche cuando estaba tumbado en su establo cálido rodeado de sus amigos, de repente, vio una estrella fugaz y sintió que debía seguirla y así lo hizo. A la mañana siguiente y a pesar del cansancio llegó a un establo donde encontró a una mula, a un señor, José, a su mujer María y a su hijo Jesús. Se acurrucó junto a él para darle calor y allí se quedó para siempre.

A.17

NAVIDAD
Hace muchos años, había un extenso bosque en el Norte del país. En él habitaba una gran familia de hadas. En la familia acababa de nacer una hermosa hada llamada Navidia. Desde ese día toda su familia supo que haría algo grande con su vida. Cuando Navidad ya tenía edad para volar sola, quiso ir a la ciudad. Se enteró de que los humanos celebraban una gran fiesta llamada Navidad y quiso comprobar cómo era la celebración. El día 24 de diciembre el hada llegó a una casa y vio la felicidad en las caras de la familia que estaba celebrando la fiesta. Pero…a la salida el pequeño de la casa, la vio. Como no sabía qué hacer decidió darle un regalo. Cuando ya emprendía rumbo a casa le pareció bien hacer lo mismo con todos los niños del mundo. Por eso tenemos hoy regalos de Navidad.

A.18

VILLATRISTE
Esta es la historia de un olmo que vivía en el centro de la plaza del pueblo Villatriste. Cada 25 de diciembre a este árbol se le caía una rama porque en Villatriste hacía más de veinte años que no nacía un bebé. Pero el 25 de diciembre de 2008 nació una preciosa niña llamada Laura. La gente se puso tan contenta que el pueblo pasó a llamarse Villaalegría. Y, a partir de se día, todos los años, en el día de Navidad, al olmo le crecen tantas ramas como años cumple Laura.

A.19

SORPRESA NAVIDEÑA
Desde hace unos siete u ocho años ya pensaba que los Reyes Magos no existían (o eso me habían hecho creer mis padres). Pero todo cambió. El último cinco de enero llegó a mi casa una extraña pero bonita carta en la que citaban a mis padres a una fiesta “solo para padres”. Yo, al principio no sospechaba absolutamente nada, pero sentía mucha curiosidad. La fiesta era en el pabellón municipal a las tres de la mañana. Entonces comprendí-a juzgar por el horario-que no querían que fuéramos niños. Esa noche mientras todos los niños dormían pensando en sus regalos me abrigué y fui a la fiesta. Al llegar estaban los tres Reyes Magos repartiendo los regalos a los padres para sus hijos.

CATEGORÍA B

Alumnos de 4º de ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos

B.1

EL DESEO

Marta no se lo podía creer, ¿un abeto que concedía deseos? Esa tarde cuando salió de casa cogió un adorno de su árbol, tenía que averiguarlo. Cuando llegó a la plaza el abeto estaba allí, se acercó a él, pensó su deseo y colocó el adorno. Al llegar a casa la cena ya estaba lista, esa noche se tenía que dormir temprano. Al día siguiente todo estaba nevado. Debajo del árbol estaban sus regalos, después de abrirlos Marta puso la televisión, pasó de canal y… ¡Aaaaaah! Su deseo se había cumplido, el abeto era mágico. Ese año todos los niños de todo el mundo disfrutaron de sus regalos.

¡FELIZ NAVIDAD!
Y QUE VUESTROS DESEOS SE HAGAN REALIDAD.

B.2

UN DESEO DE NAVIDAD

Una niña pequeña vivía en una aldea con sus abuelos. Con la caída de los primeros copos de nieve, sin poder salir a jugar fuera de la cabaña, se quedaba mirando por la ventana.
Una noche escuchó un gran estruendo. Asustada, se escondió detrás de un viejo reloj. Se asomó temblorosa y vio a un hombre de barba blanca. Le entregó algo que la niña deseaba. Desconfiada y con miedo lo cogió. Era una bola de cristal por la que él la vería feliz durante su infancia.
Al irse, el reflejo de sus ojos hacía que la bola brillara y con ello conseguía derretir el manto blanco que cubría todo el patio en el que jugaba.

B.3

UNA NAVIDAD ESPECIAL

Beatriz era una niña cuya madre murió el día de Reyes. Hoy, 25 de diciembre, es la primera Navidad sin su mamá y está triste. No quería poner el árbol ni pedir regalos. Su papá la convenció y pidió una muñeca. La noche de Reyes se despertó llorando y los Reyes le preguntaron por qué estaba así. Ella se lo explicó y ellos la consolaron diciéndole que no estuviese triste porque su mamá estaba en el cielo y desde allí la cuidaba. Los Reyes le dieron un colgante con una foto de su madre en el que ponía “Te quiero”. Al dormirse, los Reyes le dejaron otro regalo. Era un libro que escribió su madre sobre ella cuando era bebé.

B.4

Había una vez una familia polinomios. Tenían siete monomios. El monomio pequeño de grado 2 era el más travieso; el mayor, de grado 8, el más inteligente; el monomio independiente siempre estaba solo. Los hermanos pensaron escribir a los Reyes Magos para que le trajeran una X, así ser completo y poder sumar, restar, multiplicar o dividir. Esto se cumplió y poco a poco consiguió un grado de mayor exponente que su hermano mayor para su variable x. Con el paso del tiempo todos estaban muy contentos. Gracias a los Reyes Magos se cumplió la petición de sus hermanos. El monomio independiente ya no está solo, está felizmente unido a otro término formando la familia binomio.

B.5

Llegaba la Navidad y en el Polo Norte todos estaban muy ajetreados. Papá Noel y sus renos estaban muy preocupados porque sus renos para poder volar por todo el mundo necesitaban aprobar las matemáticas. Susi era la profesora elfo. Se pasaba horas y horas explicando radicales, ecuaciones para que los renos pudieran aprobar su examen. De pronto sonó la sirena, algo había sucedido: faltaban algunos regalos. ¿Cuántos regalos habían desaparecido? Debían calcularlo para que ningún niño se quedara sin regalos. La pista principal era que faltaban 2/5 del total cuyo valor era 100. Después de mucho esfuerzo resolvieron el problema. Gracias a los renos los elfos fabricaron cuarenta regalos. Susi y Papá Noel se pusieron muy contentos y les felicitaron: por fin habían comprendido las matemáticas. Al día siguiente hicieron el examen y Susi les dio la buena noticia. ¡Habían aprobado! El 23 de diciembre todo estaba preparado. En esa noche mágica pudieron volar.

B.6

¿UN SUEÑO?

Comienzan las Navidades y en una pequeña casa una niña coloca el portal de Belén. La noche se acerca y la niña duerme. Aquí comienza la magia. Una luz mágica cae sobre el portal; el arroyo empieza a sonar, los peces recorren sus aguas, la lavandera golpea la ropa, el molinero muele el trigo. De repente, todo empieza a temblar y se oye maullar. Todas las figuras están muy asustadas y comienzan a correr de un lado para otro. El peludo gato corre detrás de ellos por el salón, la cocina,…Entran en la habitación de aquella pequeña niña; ella se despierta al escuchar ruidos y ve a las figuritas huir y salir por la ventana. Estaba sorprendida. Se quedó un momento pensando en lo que había visto pero pensó que era un sueño y se durmió. A la mañana siguiente solo quedaba algo de musgo y una estrella de cartón.

B.7

Esta vez la carta de Lucía era diferente a las de los años anteriores. Decía así:

“Queridos Reyes Magos, como cada año escribo mi carta pidiéndoos algo, pero este es diferente, ya que supongo que vosotros también estaréis en crisis. Os escribo para contaros que las Navidades han perdido casi todo el sentido que tenían. Apenas quedan familias que se juntan para cenar y la gente no hace más que comprar. Creo que “gastar” es la palabra de estas fechas y que los regalos se etiquetan como lo más importante. La pregunta más escuchada es “¿Qué quieres para este año?” y la respuesta siempre viene acompañada por un precio. Empiezo a pensar que la crisis no es tan mala como la pintan y que nos intenta advertir de que lo más importante no está en una estantería de un gran almacén, sino en ti y en los tuyos.
Decidme, Majestades, ¿no merecemos más carbón nosotros que los niños que se han portado mal durante el año?
Atentamente, la preocupada Lucía.”

Ella no recibió regalos caros, ni tampoco baratos. Lucía tuvo algo mucho más valioso que cualquier presente. Se reunió con su familia aquellas navidades y lo pasó en grande rodeada de los suyos.
A TODOS: FELIZ NAVIDAD.

B.8

Érase una vez un hombre que no tenía ganas de vivir, ya que después de estas Navidades le iban a embargar porque le despidieron del trabajo.
Era 22 de diciembre, encendió la televisión y salió gente celebrando que le había tocado la lotería. Le daba envidia y con poca esperanza, decidió ir a por su cartera y ver si le había tocado también a él.
¡No era posible! ¡No se lo creía! ¡Le había tocado!
Con todo el dinero que le había tocado podría pagar la casa o comprarse otra nueva.
A partir de ese momento él creyó en el espíritu de la Navidad.

B.9

Era la una de la madrugada y aún no había sido capaz de pegar ojo a causa de los nervios. Los Reyes Magos no tardarán en llegar. Este año sí los veré, no me quedaré dormido como el año pasado. En cuanto oiga las bolsas de los juguetes bajaré al salón y me haré una foto con ellos. Así seré la envidia del colegio…
De pronto, escuché bolsas, me levanté de la cama, cogí la cámara de fotos y fui corriendo al salón. Eran mis padres colocando regalos debajo del árbol de Navidad.
Les pregunté que qué hacían y me contestaron inseguramente que los Reyes Magos les dijeron que lo colocasen ellos porque tenían mucha prisa, ya que quedaban muchos niños sin repartir los regalos y que si no, no les daría tiempo.
Me fui a la cama sin apreciar los regalos que me habían traído y algo enfadado.
El año que viene me quedaré en el salón hasta que vengan y así me haré la foto con ellos.

CATEGORÍA C

Profesores, padres y personal no docente

1.C

NAVIDAD MÁGICA

Desde pequeño había visto sus fotos en casa, pero todavía no le conocía. El día que nos dieron las vacaciones, mi madre me dio la noticia de que por fin le iba a conocer.
Esa tarde estaba merendando mientras veía mis dibujos favoritos. Cuando de repente sonó el timbre, corrí a abrir la puerta y allí estaba, con su pelo y su barba blancas, mi tío Klaus.
Por fin estábamos todos juntos en la cena de Nochebuena y cuando al día siguiente me levanté, el árbol estaba repleto de regalos, pero mi tío ya no estaba, tenía que continuar con su trabajo. En una nota me decía que le había gustado mucho conocerme y firmaba:
Tu tío Klaus, Santa Klaus

2.C

PROMESA DE NAVIDAD

¡Por fin! Un año que nevaba el día de Navidad. Era tan poco habitual en mi ciudad, que no pude resistir la tentación de salir a la calle y chapotear en la nieve como cuando era niña.
Regresé a casa con los zapatos encharcados y los pies helados. Al sentir de nuevo el calor en mi confortable casa, un pensamiento me hizo entristecer profundamente. Pensé en la gente que vive en las calles y que no tienen un techo donde guarecerse. Imaginé cómo sería su Navidad. De pronto sentí vergüenza al ver nuestro árbol de Navidad rodeado de paquetes con regalos costosos.
En ese momento me hice una promesa: ayudaría a la gente que necesita de nuestra ayuda y no solo en Navidad.

3.C

NAVIDAD SOLIDARIA

Eran las primeras Navidades que pasaba fuera de casa. Añoraba a sus padres y a su hermano, pero sentía el calor de la familia que le había acogido. Eran humildes, pero la alegría de estos días y la esperanza del nuevo año eran iguales o mayores. La cena de Nochebuena era escasa, pero el ambiente era tan cálido, y nunca mejor dicho pues el frío de su pueblo había dejado paso al calor tropical, que no echaba en falta ni los langostinos ni el turrón. Alrededor del hogar sonaban los villancicos cantados en la lengua indígena, pero igual de entrañables que en su tierra. Era su primer año como voluntario y por primera vez sentía el espíritu de la Navidad.

4.C

¡FELIZ COPONAVIDAD!

Estamos preparados para la Navidad. Nos gusta ver la sonrisa de los niños, caras infantiles iluminadas por la ilusión. Nos gusta escuchar… sus sueños, sus deseos,… su música. Apostamos por el espíritu alegre de la Navidad a sabiendas de que en todos los lugares no es igual pero con la propuesta firme de lleva la mejor parte a todas partes del mundo posible.
… Y comenzamos a caer cuento a cuento, copo a copo, cuentacopo, cuentacopo… cubriendo de blanco alegría… y llevaremos nuestra magia, magia que irradian los cuentos… Dibujaremos coposonrisas en esta gran nevada navideña, aunque solo sea por el instante en que estos humildes copocuentos tarden en caer.
¡Feliz CopoNavidad!

5.C

LA FUERZA DE LA MAGIA

Como cada año la ilusión permanece. A escasas horas de la noche mágica llena de sueños e ilusiones, inquieta y silenciosa, cuando todas las luces de la casa están apagadas, entras al salón. Ese lugar que año tras año ha inundado con tanto amor todas las zapatillas de mi hogar. Regreso a la cama con lágrimas en los ojos al ver que mi sueño este año no se cumplirá. He dejado el balcón abierto, el agua y los polvorones, y espero silenciosa al amanecer. Juntos entramos al salón, contemplé atónita el plato vacío, le miré a los ojos y, sin salir de mi asombro, lentamente pude ver cómo los regalos estaban ahí, como cada año. Yo quería saber qué estaba pasando, intenté explicarle, casi sin voz le pregunté:
-¿Tú crees en los Reyes Magos?
-Pues claro, mamá, los Reyes Magos cada día leen nuestro corazón.
Quedé sumergida en la inocencia y conquistada por la Fuerza de la Magia

 

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Un pensamiento en “III CONCURSO DE COPOCUENTOS

  1. Estamos preparados para la Navidad. Nos gusta ver la sonrisa de los niños, caras infantiles iluminadas por la ilusión. Nos gusta escuchar… sus sueños, sus deseos, … su música. Apostamos por el espíritu alegre de la Navidad a sabiendas de que en todos los lugares no es igual pero con la propuesta firme de llevar la mejor parte a todas partes del mundo posible.
    … Y comenzaremos a caer cuento a cuento, copo a copo, cuentacopo, copocuento, …. cubriendo de blanco alegría … y llevaremos nuestra magia, magia que irradian los cuentos…Dibujaremos coposonrisas en esta gran nevada navideña aunque sólo sea por el instante en que estos humildes copocuentos tarden en caer ¡¡¡Feliz CopoNavidad!!!

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