GANADORES CONCURSO “COPOCUENTOS NAVIDEÑOS”

Ya tenemos ganadores del II concurso de copocuentos navideños:

CATEGORÍA A: Alberto Fadón Duarte 2º ESO A (copocuento nº 21, sin título)

CATEGORÍA B: Judith Bejarano 2-2 (copocuento nº 2, sin título)

CATEGORÍA C: Eleazar de la Fuente Arranz (copocuento nº 2, “Noche de fiesta”)

CATEGORÍA A:

21. Alberto Fadón Duarte 2ºA

Érase una vez una hipotenusa que tristemente vivía con sus hermanos catetos, desconociendo su medida. Cateto A y Cateto B de ella se reían, con 3 y 4 centímetros respectivamente no paraban de meterse con Hipotenusa. Se acercaba la Navidad e Hipotenusa una carta a Santa Claus escribía, pidiéndole por favor su medida. La Navidad llegó e Hipotenusa su medida todavía no conocía. Lo único que recibió fue una carta con la dirección de un tipo llamado Pitágoras. Hipotenusa le visitó y el matemático le enseñó que su medida al cuadrado era la suma de los dos cuadrados de los catetos. La operación Hipotenusa realizó y su medida halló. Desde entonces muy felizmente Hipotenusa vivió.

CATEGORÍA B:

2. Judith Bejarano 2.2

Ella ya sospechaba algo acerca de los Reyes Magos y aquello de que en realidad no eran tres, sino dos, que no iban en camello hasta Oriente para dejarle regalos al Niño Jesús, sino que tenían coches y sufrían dolores de cabeza constantes… Aquel día reunió todo el valor que tenía, se levantó del sofá y le preguntó a su padre intrigada: “Papá, ¿tú crees que los Reyes existen?” El padre ante tal asombro decidió no quitarle la ilusión a su hija de 7 años diciendo: “Pues, claro, ¿quién si no se va a comer las galletas con leche?” Después de cinco minutos, la niña subió a su habitación y escribió en su diario: “Hoy he hablado con mi padre sobre quienes son los Reyes Magos. El pobre no tiene ni idea”.

CATEGORÍA C:

NOCHE DE FIESTA

Dijo que se encargaría él de comprar el árbol. Se acercó al mercadillo de Navidad y compró el abeto más grande que encontró. A la vuelta, se topó con un antiguo compañero de farras.

– Dejo el árbol en casa y nos tomamos una.

Pasada la medianoche, traspasaba la cancela del jardín. Como no atinaba con la llave, tuvo que entrar por la ventana de la cocina. Se dirigió al salón y encendió la luz. Un espacio tan repleto de adornos que lo hacían irreconocible. Guirnaldas, bolas papanoeles rampantes… Y el árbol. Allí estaba. En la mesita de un rincón: un bonsái con adornos multicolores que le miraba con aire burlón.

– ¡Vaya! Está visto que no se les puede dejar solos.

 

 

La cadena Ser de Plasencia emitirá estos días nuestros copocuentos navideños.

Aquí os mostramos algunas fotos de las lecturas en voz alta que se han realizado en la biblioteca ayer martes:

También estuvimos leyendo los copocuentos para realizar la votación:

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