POEMAS DE JOSÉ MARÍA MILLARES SALL

SE vino abajo
el techo,
la música, los sueños,
sus nevadas lagunas.

De pronto, cuando nadie lo esperaba
se vino abajo toda la argamasa,
y abajo la censura,
y el puñal asesino de la idea,
su trazo envenenado,
y el sesudo incapaz,

el retorcido
prohombre,

su nefasta necedad.

Se vino abajo el techo.

El peso de la luz
hizo posible la infame negación
del ignorante.

Se vino abajo el techo
con todas sus mentiras.

El luto programado de la muerte

clavó el puñal
del miedo

en la nómina negra
del censor.

De Hago mía la luz, 1977

 

 

CAL ROJA DEL CIELO

Bicicletas marinas navegando las olas,
la nube hasta la cal roja del cielo, sin límites abierta,
dolida y esperando la mano oscura y fría
callada de la luz.

EL MAR

De nuevo el mar, su gloria, su agonía,
su precipicio oscuro, su estertor pegajoso,
su cuerpo aquí, desnudo,

moviendo lentamente su equipaje de nubes.

De Pájaros sin playa, 1999

 

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